Hoy tengo que votar y no tengo ni puta gana.
Ni siquiera tengo el DNI, así que me voy a comer unas horas de fila para retirarlo.
Creo que fue Arlt quien dijo que el hombre indudablemente necesita tiranos y que por eso era una lástima que ya no hubieran tiranos geniales. Y debe ser cierto. Y ante la falta de grandes hombres de estado la democracia es la mejor opción, ¿no?
Supongo.
Pero lo que nosotros tenemos no es una democracia porque no es el gobierno del pueblo. La única democracia real que puede existir hoy debe estar en alguna comuna hippie de El Bolsón o algún lugar por ahí, si es que todavía existen las comunas hippies, un sistema donde todos decidan que hacer y ayuden a hacerlo.
Lo que nosotros tenemos es el gobierno de los políticos para los políticos. Es una politocracia. Y no tiene el más mínimo gollete.
Votar es como elegir quién te va a cagar y a sangrar los próximos dos o cuatros años o lo que sea. A casi nadie le interesa la política por la misma razón que a casi nadie le interesa la proctología.
El voto no debería ser obligatorio. Para blanquear las cosas. Si a los únicos a los que les importa quién va a ser elegido es a ellos, a los políticos, para saber a quién se van a tener que arrimar para chuparle las medias todo lo que dure el próximo período.
Y, por otro lado, a medida que la cantidad de votantes baje, los políticos van a ver que en serio necesitan una plataforma, cumplir sus promesas electorales y tener algo que decir para convencer al electorado. Ahora estamos obligados a elegir entre cosas que no nos convencen. Si no fuera obligatorio votar al menos deberían convencernos de que lo que dicen es verdad.
Yo voy a ir a votar sólo para no comerme una multa. Y voy a votar impugnado.
¿Qué bien puede hacerle eso a la democracia?
¿Qué importa, si lo que tenemos ni siquiera ES una democracia?
Sunday, June 28, 2009
El Kybalion
Ayer en una librería ayudé a un tipo a encontrar dónde estaba el Kybalion porque el que lo atendía no tenía ni idea qué le estaban preguntando.
Esa fue mi buena acción del día.
Esa fue mi buena acción del día.
Wednesday, June 24, 2009
La luz viene de los fosos - de Federico Joaquín
GENERALIDADES
La luz viene de los fosos, de Federico Joaquín, es un libro conciso, hace de la brevedad y la precisión sus mayores virtudes, cuando podrían ser fácilmente cualidades negativas. Cada uno de los poemas que lo conforman, mínimos en cuanto a su extensión, son un ejercicio de síntesis, utilizan pocos versos para abrir una cantidad enorme de significados, no sólo en forma de ideas sino de sensaciones, atisbos de una verdad vital que se observa de reojo porque su contemplación directa nos dejaría ciegos, inmersos en la misma oscuridad que envuelve y llena al yo poético que sostiene la enunciación.
No son textos contemplativos, no hablan de abstracciones sino de realidades internas, como una prueba de que se puede sentir a través de ideas, de que se puede hilar un fluir de sensaciones como si se tratara de silogismos, de que el órgano que piensa y el que experimenta las emociones puede muy bien ser el mismo.
A pesar de la brevedad de los poemas se necesita tiempo para captarlos, cada uno es como una pastilla efervescente que debe disolverse unos segundos en agua para liberar sus propiedades. No se trata de que hayan significados cuya decodificación exija una relectura, sino que al final de cada estrofa breve es útil dejar pasar un instante para que lo leído actúe en nosotros y así sentir las conexiones dentro del mundo autosuficiente que el libro crea en dos formas paralelas y complementarias: poema por poema y como totalidad. En la posibilidad de las dos lecturas está una de las muestras más acabadas de la maestría, de la unión del oficio con el talento, del poeta Federico Joaquín.
TIEMPO Y ESPACIO
“1 // en una habitación cerrada / en compañía de las moscas”, así comienza el periplo interno que narra La luz viene de los fosos. El dístico, como ocurrirá a lo largo de todo el libro, dice mucho más de lo que aparentan sus pocas palabras: no sólo nos ubica en un lugar y en una situación sino que habla de oscuridad, de aislamiento, sentando así el tono y la temática de la obra.
El lugar, la habitación cerrada, puede ser sólo eso, pero también un símbolo que representa la mente o la vida del yo poético. La situación es la soledad. El tiempo es ahora, un presente fijo y continuo que contrasta con la temporalidad fluctuante del yo que enuncia.
En efecto, al centrarnos en el yo poético, encontramos rastros claros de una temporalidad dislocada. Dicho yo está anclado al mismo tiempo en el pasado -lo perdido y recordado- y el futuro -lo que aún no llega- (“10 // llueve sobre mi sombra // tengo recuerdos de habitar / un útero olvidado / en el futuro”; “82 // atardece con indiferencia // recuerdos / vestigios / de futuro”).
El propio yo se concibe en el futuro como algo perdido, lo que subvierte las coordenadas temporales: lo perdido, que por lógica debe formar parte del pasado, se nos presenta como plan de realización, como horizonte de expectativas (“70 // en lo profundo / sellada / futura / una soledad presente”).
TEMAS E IMAGENES
El color que domina en La luz viene de los fosos es el negro, desde la ambientación, desde la mirada, desde la misma portada del libro. Se da una instancia de observación donde el sujeto y el objeto no necesitan modificarse mutuamente porque lo que observa y lo que es observado son el realidad la misma cosa: la oscuridad del yo poético conectándose con la oscuridad del mundo. Ni el yo es todo oscuridad ni el mundo lo es, sino que en la obra esas porciones de oscuridad presentes en todo y en todos se conectan, se reconocen al mirarse en una suerte de espejo opaco.
Son temas o imágenes recurrentes: la oscuridad, el silencio, la noche, la espera, los muertos, el sol como luz del amanecer, el agua, los muros, la lengua, el eclipse. Cada uno de ellos tiene su matriz de significados propia y las entretejen a lo largo del texto.
En lugar de la Parca, la muerte personificada, en los textos que componen La luz viene de los fosos aparecen retratados los muertos como cuerpo y los ornamentos externos, culturales, del luto. Los cadáveres, el ataúd, las marcas de la muerte que permanecen en nuestra memoria como marcos imposibles para la vida (“37 // cuando despierto en el pequeño / ataúd / del niño que fui / la luz se omite / tendenciosa”; “40 // sólo escucho el sonido / de lo que viene a morir en las playas silentes / como cadáveres hinchados que devuelve el mar”).
Después de cierto tiempo, el ataúd, el cadáver y la tumba son realidades más fuertes y más próximas a nosotros que la vida pasada de quien ya no está. Se trata de imágenes con resonancias potentes en todos los sentidos. El cuerpo de un muerto es la síntesis oscura de la sinestesia: su tacto frío, su olor o la ausencia de olores conocidos, su rostro deformado porque los músculos se han caído, los ojos y la boca cerrados artificialmente con pegamento y otros cientos de detalles de ominosa pequeñez.
CRUCES
Hay varios puntos de unión entre los elementos reincidentes en el texto. Se unen por instantes, en un segundo plano casi, imprimiéndole mayor densidad a la obra. El agua y la muerte, la oscuridad y el muro, el agua oscura, la pared húmeda, el amanecer, los cadáveres a la deriva, la espera sin luz. Por momentos se cruzan, se opacan y cubren unos a otros, produciendo eclipses donde cuerpos celestes son reemplazados por elementos más cercanos, que rompen el cliché en que podría convertirse el eclipse.
El muro y la lluvia constituyen la pareja que más se repite a lo largo del texto: lo duro y resistente en contraste con lo fluido. No encarnan sólo la oposición entre dos elementos conformadores del mundo y del hombre sino dos opciones de existencia: ser rígido o ser fluido. La tercera opción es la no existencia, es desaparecer.
Se produce un diálogo entre el muro (el yo pasado, que no puede modificarse) y el agua (lo fluido, lo que conserva su capacidad de adaptación). El pasado es un muro grabado con las marcas de muertes anteriores (“26 // ahogué en la noche / las voces / de los que ya murieron en mí”), es el cuerpo en el cual el paso de los días queda inamovible. Lo fluido es una carrera permanente hacia delante. El que vino a perderse se ha perdido, ha soltado al mano de lo que queda detrás, pero él no queda, él sigue, con la ayuda de la fluidez que el agua le contagia (“62 // no estoy buscando a nadie / vine a perderme”; “74 // después de la lluvia / el manantial / me devuelve una cara lavada”).
Los motivos de la espera, de la noche, el amanecer y la lengua se unen en distintos pasajes. La noche es el útero que protege y del cual se espera salir a un día amenazador. Es una espera frenada por el botón de pausa, una espera eterna (“35 // espero por lo que no va a volver / en una pausa eterna / para siempre”).
La noche se convierte en agua, en un líquido oscuro donde ahogar las voces que restan, producto de las lenguas de yoes pasados.
La lengua es importante como órgano del decir, es el origen del lenguaje, el órgano que permite la modulación de palabras, aunque éstas no hagan lo que deben, llamen a algo que no obedece atrayendo a su contrario (“78 // te llamo noche / y amanece”).
LUZ / OSCURIDAD / ECLIPSE
El recorrido se revela recursivo: oscuridad dentro y oscuridad fuera, un viaje de ida y vuelta de oscuridad a oscuridad. Por ello se reitera la imagen recurrente y recombinada de los espejos (“75 // cadáveres tejen / la lengua / de los espejos”; “68 // lo que estremece / en esta galería de espejos / es la distancia que ni separa / ni acerca”), no sólo porque el ser humano en soledad suele ser recursivo y mirarse a sí mismo, examinarse para dar con una definición que lo contenga, sino porque en La luz viene de los fosos mirar el mundo es mirarse y viceversa. El juego de reflejos no necesita de una superficie reflejante en medio del original y la copia porque no hay tales, porque ambas oscuridades son protagonistas de sus propios planos (interno y externo) y por ello son idénticas y enfrentadas.
No sólo el día, el amanecer, es retratado como algo temible, esperado con una mezcla de miedo y resignación, sino que se retrata a la noche y la oscuridad como brillantes, acogedoras (“52 // un hombre repta / perpetuo / en el brillo de la noche”). Hay algo de gótico, de vampiresco, en tales representaciones, algo de mundo vuelto al revés, de días amenazantes y ataúdes como lechos en los cuales descansar cómodo y protegido. Se aleja de lo gótico en la ausencia de afectación sobreactuada. No se trata de un yo poético que se viste de negro, se maquilla y ejecuta un acting, una performance dedicada a convencer a quienes observan. El yo poético es de carne y hueso y está desnudo y a oscuras, sin miradas que lo validen y sin palabras que busquen tal validación. Es sincero hasta doler. Encarna la esencia de dónde lo gótico copia sus afectaciones.
El eclipse repite el motivo de la unión de los contrarios cuya otra realización se da en los cruces entre el muro de piedra y el agua. En el eclipse reconocemos una de las evidencias más perturbadoras de la mecánica celeste, sobre todo para el hombre primitivo. No sólo es una prueba de que el mundo gira sino uno de los primeros hechos que generó el miedo por la continuidad del universo, después de las tormentas con sus rayos implacables y sus truenos como el martillo de un dios. Pero al ser la lluvia un fenómeno común su aparición dejó de ser temible y el eclipse fue tomado como signo de inminentes calamidades anormales, únicas, siendo la más definitiva el fin del mundo. La seguridad de que las reglas de funcionamiento internas de la naturaleza están en peligro serio está dada por la anomalía característica del eclipse: la oscuridad en pleno día o el doble oscuro que devora el brillo de la luna.
ENUNCIACIÓN
El uso de la primera persona en La luz viene de los fosos es acertada, ya que impide la actitud aleccionadora, cuasi-religiosa, que puede acarrear el uso de la segunda persona o el infinitivo, acerca el texto al universo del lector sin caer en la autorreferencialidad vacía.
La experiencia relatada, puesta en texto, es interna y personal pero no única, bucea en la vivencia humana de enfrentarse tanto a la oscuridad del mundo como a la del propio ser. En un acto que va desde el descubrimiento a la aceptación, pasando por el enfrentamiento, la duda, la comparación, la desesperanza, las ansias de cambiar, de ser otro para poder o bien librarse de esa oscuridad o abrazarla completamente, sin culpas (“43 // ser otro esta noche / en el sueño / o en la muerte”). Al fin y al cabo, el centro del libro es el problema mismo que representa la condición humana: la imposibilidad de ser ángel o demonio, la presencia de esa oscuridad que no podrá ser nunca abrazada ni expurgada completamente.
“SOY”
Un solo poema, significativamente el último, comienza con el término “soy”, el término autodefinitorio por excelencia, que encierra la quimera de unificar todas las facetas, todos los tiempos sincrónicos y diacrónicos, todas las grandezas y miserias de un yo, todas las causas y efectos que hacen avanzar una vida, en una definición escueta, articulada en sujeto, verbo copulativo y predicado.
Federico Joaquín expresa: “90 // soy el que se va / y permanece // el silencio / que me ciega / la boca / no se puede decir”.
Las dos estrofas finales aúnan el anhelo de la condición humana, la seguridad de desaparecer un día con la esperanza de perdurar en gestos o seres (un hijo, un árbol, un libro, como se nos ha enseñado a resumir) y el gesto exacto de un escritor que escribe para desaparecer y que al evaporarse deja detrás de sí las palabras.
Se va, sí. Y permanece.
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Este es un artículo que se publicó en la revista pampeana Museo Salvaje el año pasado.
Federico es un gran poeta y un tipazo.
La luz viene de los fosos, de Federico Joaquín, es un libro conciso, hace de la brevedad y la precisión sus mayores virtudes, cuando podrían ser fácilmente cualidades negativas. Cada uno de los poemas que lo conforman, mínimos en cuanto a su extensión, son un ejercicio de síntesis, utilizan pocos versos para abrir una cantidad enorme de significados, no sólo en forma de ideas sino de sensaciones, atisbos de una verdad vital que se observa de reojo porque su contemplación directa nos dejaría ciegos, inmersos en la misma oscuridad que envuelve y llena al yo poético que sostiene la enunciación.
No son textos contemplativos, no hablan de abstracciones sino de realidades internas, como una prueba de que se puede sentir a través de ideas, de que se puede hilar un fluir de sensaciones como si se tratara de silogismos, de que el órgano que piensa y el que experimenta las emociones puede muy bien ser el mismo.
A pesar de la brevedad de los poemas se necesita tiempo para captarlos, cada uno es como una pastilla efervescente que debe disolverse unos segundos en agua para liberar sus propiedades. No se trata de que hayan significados cuya decodificación exija una relectura, sino que al final de cada estrofa breve es útil dejar pasar un instante para que lo leído actúe en nosotros y así sentir las conexiones dentro del mundo autosuficiente que el libro crea en dos formas paralelas y complementarias: poema por poema y como totalidad. En la posibilidad de las dos lecturas está una de las muestras más acabadas de la maestría, de la unión del oficio con el talento, del poeta Federico Joaquín.
TIEMPO Y ESPACIO
“1 // en una habitación cerrada / en compañía de las moscas”, así comienza el periplo interno que narra La luz viene de los fosos. El dístico, como ocurrirá a lo largo de todo el libro, dice mucho más de lo que aparentan sus pocas palabras: no sólo nos ubica en un lugar y en una situación sino que habla de oscuridad, de aislamiento, sentando así el tono y la temática de la obra.
El lugar, la habitación cerrada, puede ser sólo eso, pero también un símbolo que representa la mente o la vida del yo poético. La situación es la soledad. El tiempo es ahora, un presente fijo y continuo que contrasta con la temporalidad fluctuante del yo que enuncia.
En efecto, al centrarnos en el yo poético, encontramos rastros claros de una temporalidad dislocada. Dicho yo está anclado al mismo tiempo en el pasado -lo perdido y recordado- y el futuro -lo que aún no llega- (“10 // llueve sobre mi sombra // tengo recuerdos de habitar / un útero olvidado / en el futuro”; “82 // atardece con indiferencia // recuerdos / vestigios / de futuro”).
El propio yo se concibe en el futuro como algo perdido, lo que subvierte las coordenadas temporales: lo perdido, que por lógica debe formar parte del pasado, se nos presenta como plan de realización, como horizonte de expectativas (“70 // en lo profundo / sellada / futura / una soledad presente”).
TEMAS E IMAGENES
El color que domina en La luz viene de los fosos es el negro, desde la ambientación, desde la mirada, desde la misma portada del libro. Se da una instancia de observación donde el sujeto y el objeto no necesitan modificarse mutuamente porque lo que observa y lo que es observado son el realidad la misma cosa: la oscuridad del yo poético conectándose con la oscuridad del mundo. Ni el yo es todo oscuridad ni el mundo lo es, sino que en la obra esas porciones de oscuridad presentes en todo y en todos se conectan, se reconocen al mirarse en una suerte de espejo opaco.
Son temas o imágenes recurrentes: la oscuridad, el silencio, la noche, la espera, los muertos, el sol como luz del amanecer, el agua, los muros, la lengua, el eclipse. Cada uno de ellos tiene su matriz de significados propia y las entretejen a lo largo del texto.
En lugar de la Parca, la muerte personificada, en los textos que componen La luz viene de los fosos aparecen retratados los muertos como cuerpo y los ornamentos externos, culturales, del luto. Los cadáveres, el ataúd, las marcas de la muerte que permanecen en nuestra memoria como marcos imposibles para la vida (“37 // cuando despierto en el pequeño / ataúd / del niño que fui / la luz se omite / tendenciosa”; “40 // sólo escucho el sonido / de lo que viene a morir en las playas silentes / como cadáveres hinchados que devuelve el mar”).
Después de cierto tiempo, el ataúd, el cadáver y la tumba son realidades más fuertes y más próximas a nosotros que la vida pasada de quien ya no está. Se trata de imágenes con resonancias potentes en todos los sentidos. El cuerpo de un muerto es la síntesis oscura de la sinestesia: su tacto frío, su olor o la ausencia de olores conocidos, su rostro deformado porque los músculos se han caído, los ojos y la boca cerrados artificialmente con pegamento y otros cientos de detalles de ominosa pequeñez.
CRUCES
Hay varios puntos de unión entre los elementos reincidentes en el texto. Se unen por instantes, en un segundo plano casi, imprimiéndole mayor densidad a la obra. El agua y la muerte, la oscuridad y el muro, el agua oscura, la pared húmeda, el amanecer, los cadáveres a la deriva, la espera sin luz. Por momentos se cruzan, se opacan y cubren unos a otros, produciendo eclipses donde cuerpos celestes son reemplazados por elementos más cercanos, que rompen el cliché en que podría convertirse el eclipse.
El muro y la lluvia constituyen la pareja que más se repite a lo largo del texto: lo duro y resistente en contraste con lo fluido. No encarnan sólo la oposición entre dos elementos conformadores del mundo y del hombre sino dos opciones de existencia: ser rígido o ser fluido. La tercera opción es la no existencia, es desaparecer.
Se produce un diálogo entre el muro (el yo pasado, que no puede modificarse) y el agua (lo fluido, lo que conserva su capacidad de adaptación). El pasado es un muro grabado con las marcas de muertes anteriores (“26 // ahogué en la noche / las voces / de los que ya murieron en mí”), es el cuerpo en el cual el paso de los días queda inamovible. Lo fluido es una carrera permanente hacia delante. El que vino a perderse se ha perdido, ha soltado al mano de lo que queda detrás, pero él no queda, él sigue, con la ayuda de la fluidez que el agua le contagia (“62 // no estoy buscando a nadie / vine a perderme”; “74 // después de la lluvia / el manantial / me devuelve una cara lavada”).
Los motivos de la espera, de la noche, el amanecer y la lengua se unen en distintos pasajes. La noche es el útero que protege y del cual se espera salir a un día amenazador. Es una espera frenada por el botón de pausa, una espera eterna (“35 // espero por lo que no va a volver / en una pausa eterna / para siempre”).
La noche se convierte en agua, en un líquido oscuro donde ahogar las voces que restan, producto de las lenguas de yoes pasados.
La lengua es importante como órgano del decir, es el origen del lenguaje, el órgano que permite la modulación de palabras, aunque éstas no hagan lo que deben, llamen a algo que no obedece atrayendo a su contrario (“78 // te llamo noche / y amanece”).
LUZ / OSCURIDAD / ECLIPSE
El recorrido se revela recursivo: oscuridad dentro y oscuridad fuera, un viaje de ida y vuelta de oscuridad a oscuridad. Por ello se reitera la imagen recurrente y recombinada de los espejos (“75 // cadáveres tejen / la lengua / de los espejos”; “68 // lo que estremece / en esta galería de espejos / es la distancia que ni separa / ni acerca”), no sólo porque el ser humano en soledad suele ser recursivo y mirarse a sí mismo, examinarse para dar con una definición que lo contenga, sino porque en La luz viene de los fosos mirar el mundo es mirarse y viceversa. El juego de reflejos no necesita de una superficie reflejante en medio del original y la copia porque no hay tales, porque ambas oscuridades son protagonistas de sus propios planos (interno y externo) y por ello son idénticas y enfrentadas.
No sólo el día, el amanecer, es retratado como algo temible, esperado con una mezcla de miedo y resignación, sino que se retrata a la noche y la oscuridad como brillantes, acogedoras (“52 // un hombre repta / perpetuo / en el brillo de la noche”). Hay algo de gótico, de vampiresco, en tales representaciones, algo de mundo vuelto al revés, de días amenazantes y ataúdes como lechos en los cuales descansar cómodo y protegido. Se aleja de lo gótico en la ausencia de afectación sobreactuada. No se trata de un yo poético que se viste de negro, se maquilla y ejecuta un acting, una performance dedicada a convencer a quienes observan. El yo poético es de carne y hueso y está desnudo y a oscuras, sin miradas que lo validen y sin palabras que busquen tal validación. Es sincero hasta doler. Encarna la esencia de dónde lo gótico copia sus afectaciones.
El eclipse repite el motivo de la unión de los contrarios cuya otra realización se da en los cruces entre el muro de piedra y el agua. En el eclipse reconocemos una de las evidencias más perturbadoras de la mecánica celeste, sobre todo para el hombre primitivo. No sólo es una prueba de que el mundo gira sino uno de los primeros hechos que generó el miedo por la continuidad del universo, después de las tormentas con sus rayos implacables y sus truenos como el martillo de un dios. Pero al ser la lluvia un fenómeno común su aparición dejó de ser temible y el eclipse fue tomado como signo de inminentes calamidades anormales, únicas, siendo la más definitiva el fin del mundo. La seguridad de que las reglas de funcionamiento internas de la naturaleza están en peligro serio está dada por la anomalía característica del eclipse: la oscuridad en pleno día o el doble oscuro que devora el brillo de la luna.
ENUNCIACIÓN
El uso de la primera persona en La luz viene de los fosos es acertada, ya que impide la actitud aleccionadora, cuasi-religiosa, que puede acarrear el uso de la segunda persona o el infinitivo, acerca el texto al universo del lector sin caer en la autorreferencialidad vacía.
La experiencia relatada, puesta en texto, es interna y personal pero no única, bucea en la vivencia humana de enfrentarse tanto a la oscuridad del mundo como a la del propio ser. En un acto que va desde el descubrimiento a la aceptación, pasando por el enfrentamiento, la duda, la comparación, la desesperanza, las ansias de cambiar, de ser otro para poder o bien librarse de esa oscuridad o abrazarla completamente, sin culpas (“43 // ser otro esta noche / en el sueño / o en la muerte”). Al fin y al cabo, el centro del libro es el problema mismo que representa la condición humana: la imposibilidad de ser ángel o demonio, la presencia de esa oscuridad que no podrá ser nunca abrazada ni expurgada completamente.
“SOY”
Un solo poema, significativamente el último, comienza con el término “soy”, el término autodefinitorio por excelencia, que encierra la quimera de unificar todas las facetas, todos los tiempos sincrónicos y diacrónicos, todas las grandezas y miserias de un yo, todas las causas y efectos que hacen avanzar una vida, en una definición escueta, articulada en sujeto, verbo copulativo y predicado.
Federico Joaquín expresa: “90 // soy el que se va / y permanece // el silencio / que me ciega / la boca / no se puede decir”.
Las dos estrofas finales aúnan el anhelo de la condición humana, la seguridad de desaparecer un día con la esperanza de perdurar en gestos o seres (un hijo, un árbol, un libro, como se nos ha enseñado a resumir) y el gesto exacto de un escritor que escribe para desaparecer y que al evaporarse deja detrás de sí las palabras.
Se va, sí. Y permanece.
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Este es un artículo que se publicó en la revista pampeana Museo Salvaje el año pasado.
Federico es un gran poeta y un tipazo.
Thursday, June 18, 2009
El crepúsculo de los superhéroes (1 de 3)
SCRIPTS 04
EL CREPÚSCULO DE LOS SUPERHÉROES
una propuesta de Alan Moore
EL MUNDO Y SU FONDO
El mundo de Crepúsculo no es un mundo donde los superhéroes hayan tomado el poder deliberadamente, sino uno donde han heredado la Tierra casi por defecto al empezar a derrumbarse varias instituciones sociales de cara al acelerado cambio social, dejando a los superhéroes en la a menudo involuntaria posición de ser una especie de nueva realeza. Incluso aunque el gobierno y la autoridad civil están casi desintegrados, las diversas áreas de América tienen su camarilla de supergente para cuidarles, y los superhéroes han tendido a agruparse por clanes, cada uno al cuidado de una provincia. Hay numerosas "Casas" de esta naturaleza que dividen América en una suerte de sistema feudal de baronazgos, en términos de política si no en términos de tecnología, lo que es tan avanzado como cabe esperar del año 2000 A.D. El desarrollo de este sociedad futura es algo que pretendo detallar, aunque no aquí. Quiero evitar la suerte de futuro nuclear que ha sido un rasgo de Dark Knight, Watchmen, Ronin y un montón de otros futuros presentados en el comic y otros medios, como las películas del Guerrero de la Carretera y su clase, porque creo que se está convirtiendo en un cliché, y, aunque a veces ha servido a su propósito de advertir a la gente de los peligros del presente señalando sus posibles efectos en el futuro, personalmente me parece que ha sobrepasado su utilidad como motif en la función del Siglo Veinte y preferiría sacar un nuevo tipo de holocausto. Lo que quiero mostrar es un mundo que, habiendo vivido los terrores de los Cincuenta a los primeros Noventa con el terror suspendido de un Armagedón nuclear que parecía inevitable en su momento, se ha encontrado cara a cara con la igualmente inconcebible y terrorífica noción de que podría no haber un apocalipsis. Que la humanidad pueda tener un futuro, y pudiera así enfrentarse al terrorífico paisaje de tener que hacer algo con él en vez de permitirse la indulgencia de librarse de la responsabilidad con una conveniente nube hongo o novecientas. Siguiendo las predicciones de Alvin Toffler y otros eminentes futurólogos, quiero mostrar un futuro en el que todo de la estructura familiar a la economía se descentralice a una nueva forma que, aunque definitivamente sería mejor para la supervivencia en las cambiantes condiciones de vida del Siglo Veintiuno, está en un constante estado de flujo y caos para aquellos que lo viven, atrapados en uno de esos violentos nichos históricos donde un tipo de sociedad cambia por otro, como la revolución industrial, por ejemplo. La gente de nuestro mundo se encuentra en un cataclismo más abstracto y bizarro pero igual de violento, y mientras sus instituciones se derrumban delante de la ola del cambio social, se encuentran agarrándose a los distintos clanes de superhéroes que representan su única ancla de estabilidad en este mundo de rápidas alteraciones. Para cuando nuestra historia central del Crepúsculo tiene lugar, hay ocho "casas", cada una conteniendo un clan de superhéroes distinto, esparcidas por América, aunque veremos que algunas están bastante abandonadas o sin funcionar en sentido activo. Me encargaré de ellas una a una, y presentaré a los personajes principales por el camino, Casa por Casa. . .
LAS CASAS DE LOS HÉROES
LA CASA DE ACERO
Este uno de los dos clanes más poderosos, y domina la costa este alrededor de New York y afueras. Alternativamente, si cambio de idea, podría estar fuera de América situada en el Círculo Ártico, emplazada alrededor de una nueva Fortaleza de la Soledad. Esto porque la Casa del Acero consiste en el clan fundado por Superman - tenemos a Superman, una figura moralmente preocupada que no sabe qué es mejor hacer con el caos que ve que le rodea, pero que ha llegado a aceptar que las Casas dan la única estructura real permanente en un mundo desestabilizado y por tanto es importante mantenerlas. Superman se ha casado y ha criado un par de críos, y la persona con la que se ha casado es Wonder Woman, que ha cambiado su identidad a Superwoman para acomodarse a su nuevo status - vemos el genuino y poderoso amor entre ellos dos frente a los peligros del mundo que les rodean y el deseo de hacer lo que es mejor. También están preocupados por sus dos vástagos - uno de estos es un nuevo Superboy, y tiene unos dieciocho años cuando la historia comienza, y significa malas noticias. La otra niña es una menos delincuente Supergirl, una nueva que, como Superboy, ha nacido de la unión entre Superman y Wonder Woman pero que es mucho más amable y gentil, más hija de su madre. Teniendo a tres miembros del tipo Superman y a Wonder Woman (Superwoman), obviamente es un clan a respetar.
LA CASA DEL TRUENO
La Casa del Trueno es el otro poder principal, y posee miembros con poder del mismo nivel que la Casa del Acero. La Casa del Trueno se compone de la Familia Marvel, más adiciones. El mismo Capitán Marvel es el patriarca, y si es posible está aun más extrañado y preocupado por el estado del mundo que Superman, quizás porque la familia Marvel tiene que apañárselas con las dificultades de tener alter egos humanos además de todo lo demás, algo a lo que volveré cuando esboce el argumento. Junto al Capitán Marvel, está Mary Marvel, con la que el Capitán se ha casado más por formar un clan de buena fe en oposición al de Superman que por cualquier otra razón. También está el Capitán Marvel Jr., ahora un superhéroe adulto tan poderoso e imponente como el Capitán Marvel en esencia, pero obligado a trabajar bajo la eterna sombra de un protector senior. Para complicar las cosas, el Capitán Marvel Jr. y Mary Marvel tienen un lío a espaldas del Capitán, al estilo Ginebra y Lancelot, que tiene consecuencias tan directas como en la leyenda artúrica. El otro miembro del clan Marvel es Mary Marvel Jr., la hija del Capitán y Mary Marvel Sr. Mary Jr. está destinada a ser parte de un matrimonio arreglado planeado con el sucio Superboy delincuente a lo largo de nuestra historia, para formar una poderosa unión entre las dos Casas. Periférico a todo esto pero tal vez interesante, en algún lugar de la Casa del Trueno (que se alza en el centro de Los Ángeles y la costa oeste, por cierto) hay cuarteles ocupados por aquellos personajes del universo Fawcett que no pueden soportar la vida en un mundo crecientemente realista y difícil. Incluyen a un triste y viejo Mr. Tawky Tawny [un tigre hablador] y quizá incluso a Mr. Mente. Por favor no os riáis... creo que puedo hacer que funcione. Las Casas de Acero y del Trueno se enfrentan por el país, con las otras Casas menores apiñadas en algún lado entre ambas, compitiendos por el poder que quede cuando las dos Casas mayores acaben su ración.
LA CASA DE LOS TITANES
Uno de los dos clanes principales que conjuntan esta colección de Casas menores es un clan compuesto por los restos de los Jóvenes Titanes, ahora mayores y malditamente más torvos y aterradores que nunca. Son liderados por un Nightwing adulto, quien, intentando emular y vivir de acuerdo con la reputación de Batman, se ha vuelto tan excitado y malintencionado como su mentor pero carece de la profundidad de compasión y entendimiento que separan a Batman de todos los demás vigilantes ceñudos. Como resultado, Nightwing no es un personaje enteramente agradable. No ayuda el hecho de que Starfire fuese asesinada años antes durante un período en el cual todos los alienígenas eran expulsados a la fuerza de la Tierra por los grandes poderes, que temían que la influencia alienígena se aprovechase del colapso y la incertidumbre en la sociedad. Otros Titanes muertos incluyen a Jericho, mientras que algunos, incluyendo a Kid Flash y Wonder Girl, han dejado los Titanes para unirse a otros clanes, una causa de amargura entre los restantes Titanes. Estos incluyen una versión adulta de Halcón (antiguamente de Halcón y Paloma) tal vez rebautizado Halcón de Guerra y que sólo vive de acuerdo con su nombre... una especie de super Rambo que Nightwing tiende a usar como arma humana. También está Cyborg. Vic Stone ha tenido problemas de rechazo con sus partes bioelectrónicas en el lapso de tiempo transcurrido desde nuestros días, y como resultado más y más de su cuerpo ha sido sustituido por partes mecánicas, incluyendo un lóbulo de su cerebro. Está obligado a considerar la aterradora pregunta de cuándo exactamente algo deja de ser una persona y empieza a ser una máquina. ¿Cuánto tienes que sacar y sustituir antes de que sólo quede un robot? Una cosa que ayuda a que la mente de Stone deje sus problemas es que tiene que echarle un ojo a Changelling, quien tiene sus propios y serios problemas. Cuando los terrores del mundo fueron finalmente demasiado para su façade ligera, hueca, Changelling hizo lo que siempre dijo que haría: se volvió loco. No completamente loco, pero cada día permanece más y más en forma animal, o peor, en alguna forma horrible a medio camino entre lo humano y lo animal. Peor aún, cada vez más estos días está empezando a adaptar las formas de animales que no existen fuera de los cada vez más torturados confines de su mente. Antes de que la historia termine adoptará una nueva identidad, llamándose a sí mismo Quimera. El Titán que queda es Raven, que ahora es una anciana, muy digna hechicera. Permanece con los Titanes por lealtad a cómo ellos permanecieron a su lado en el pasado cuando tenía problemas, pero cada vez más se encuentra guiada a la tentadora noción de dejar la Casa de los Titanes y mudarse a una de las otras Casas, que es mucho más apropiada para ella, la próxima casa de la que hablaremos. (La Casa de los Titanes, incidentalmente, puede construirse alrededor de los restos de la antigua Torre de los Titanes, aunque debo confesar que he olvidado con exactitud dónde está geográficamente situada.)
LA CASA DEL MISTERIO
No teniendo nada que ver con la anterior Casa del Misterio excepto el nombre, esta Casa del Misterio está construida alrededor de la mansión en Georgetown del Barón Winter y es la residencia de un número de personajes sobrenaturales de DC. Estos incluyen a Jason Blood, alias Demon, quizá el Espectro, Zatara, el Dr. Fate y una extraña amalgama del Barón Winter y Deadman. La mente del Barón Winter ardió en una batalla psíquica algunos años atrás y él es ahora una simple cáscara vacía, excepto cuando la habita el espíritu de Boston Brand, que usa el cuerpo del Barón como una especia de casa de verano en la tierra de los vivos. La otra persona que reside en esta reconstruida Casa del Misterio es un reformado Felix Faust. Las presencias sobrenaturales en la Casa tienen poco que ver con el mundo exterior y en vez de eso han dedicado su sabiduría acumulada en excavar las profundidades de los muchos misterios del universo, estando casi inactivos en el mundo de los hombres.
LA CASA DE LOS SECRETOS
De nuevo, similar a su predecesora sólo en el nombre, esta Casa de los Secretos es la residencia de un tosco conglomerado de los pocos supervillanos supervivientes que no fueron barridos en una purga anterior de supervillanos encabezada por la Liga de la Justicia que forma parte del fondo histórico de nuestra historia. Los villanos, todos considerablemente más viejos que hoy, que forman esta fraternidad son en principio los siguientes, sujetos a revisión: Luthor, el Joker, Gorilla Grodd, el Capitán Frío, Catwoman, Chronos y Zafiro Estelar junto a quizá el Dr. Sivana y un par más. Esta Casa es lo bastante poderosa como para defenderse de los ataques ocasionales de los otros clanes de héroes pero por lo demás no es especialmente activa y así tiende a conseguir que la dejen en paz, sobre todo porque la provincia que estos villanos protegen, en alguna parte de la extensión de Nevada, está tan bien cuidada como los sitios controlados por los héroes, por lo cual se adorna de cierta moral.
LA CASA DE LA JUSTICIA
La Casa de la Justicia, construida alrededor de los restos del viejo cuartel general de la LJA en la cueva, es la residencia de los restos de la Liga de la Justicia. Estas son las más importantes de las casas menores, junto a los Titanes. La alineación de la Liga de la Justicia en la época de nuestra historia incluye al Capitán Atom y Blue Beetle, un Aqualad que ha crecido para ser el nuevo Aquaman y una Wonder Girl que ha tomado el manto de Wonder Woman después de que la propia Wonder Woman optase convertirse en Superwoman tras casarse con Superman. Además de esto está Flash (Wally West) y la nueva Flash femenina, Slipstream [corriente de aire] (aunque prefiero el nombre de Joannie Quick, pero esto es para luego). También está el Capitán Cometa y la nueva Dra. Luz femenina.
LA CASA DEL MAÑANA
Esta es la Casa edificada por todos los exiliados de otras eras que están atrapados en este mundo por el flujo del Señor [¡Qué! Hacía tiempo que no ponía nada, ¿no?] del Tiempo. Estos son Rip Hunter y algunos miembros de la Legión, pero como cualquiera que pase por esa zona de corriente temporal a cualquier momento del "futuro" o del "pasado" también sería absorbido a esa zona temporal, hay un paradójico número de versiones pasadas y futuras de los diversos viajeros temporales también atrapadas aquí, incluyendo a dos o tres Rip Hunters distintos y a dos o tres versiones de la Legión en sus distintas etapas de desarrollo. Otros viajeros temporales incluirían a Tommy Tomorrow y quizá a una versión anterior del propio Señor del Tiempo, quien bien podría proporcionar ayuda a estos viajeros náufragos que necesitan volver a sus épocas. Se me ocurre que entre estos viajeros podrían estar el Space Ranger y Jonah Hex. Esto hasta podría ser una oportunidad de devolver a Jonah Hex a su continuidad de western original donde sabemos que acabará según la previa historia de DC. También sería conveniente explicar el hasta ahora desconocido mundo radiactivo en el que las aventuras de Hex se han situado como una de las Tierras-quizá que existen en la probabilidad. Otra posibilidad que se me ocurre para los viajeros temporales atrapados en la Casa del Mañana sería antiguos yo de esos personajes DC que han viajado a través de la barrera temporal en sus antiguas aventuras. Uno del que me gustaría el uso limitado es Barry Allen, Flash. Entiendo que podría haber reservas sobre esto, pero creo que podría hacerlo lo bastante lúcido como para evitar complicaciones. Sea como sea, la gente en la Casa del Mañana no es terriblemente activa porque dedica sus mejores esfuerzos a no influir demasiado en los acontecimientos que les rodean con un ojo puesto en las posibles repercusiones en el futuro si enredan la corriente temporal en el pasado. Además, sus energías se dirigen sobre todo a encontrar una vía de escape de la trampa temporal... que, como mencioné, es un problema que podría resolver un yo pasado del propio Señor del Tiempo.
LA CASA DE LOS LINTERNAS
La Casa de los Linternas, cuando empieza nuestra historia, está abandonada y devastada, porque todos los Green Lanterns [esta propuesta es muuuuy anterior a la decisión de dejar a Kyle Rainer como único GL], como agentes confesos de un poder alienígena (los Guardianes) han sido expulsados de la Tierra durante las purgas antialienígenas mencionadas antes que llevaron a la muerte de Starfire, y que llevaron también a la desaparición de la Tierra del Detective Marciano, los Halcones y cualquier otro personaje alienígena que pueda haber olvidado. Superman, como su cultura alienígena ya no existe, y como ha vivido en la Tierra desde su infancia, ha sido nombrado ciudadano de los Estados Unidos y está así exento - sea como sea, como la Casa de los Linternas ya no existe en la Tierra, una Casa de los Linternas de emergencia se ha establecido en una de las lunas de Marte. (Hay una que por las observaciones mediante telescopio parece estar hueca o garbillada por cavernas, pero no recuerdo si es Phobos o Deimos.) Aquí, los Green Lanterns exiliados conspiran con los otros poderes espaciales, incluyendo a los Rannianos y a los Thanagarianos para restablecer su poder en la Tierra. Los poderes espaciales, sabedores por sus fuentes de inteligencia de la inminente unión de la Casa del Acero y la Casa del Trueno mediante matrimonio temen que tal unión permita a la familia Super/Marvel controlar todas las Casas y unificar la Tierra como un planeta de muchos recursos regido por un panteón de dioses invencibles - la gente del espacio teme que tal imperio podría pronto fijar su mirada en territorios que actualmente son provincia de los Halcones, Guardianes o Marcianos. Los Green Lanterns que residen en la Casa de los Linternas en este momento son un reformado Sinestro, Carol Ferris y Guy Gardner, Green Lanterns de la Tierra; Sodam Yat, el "Green Lantern definitivo" daxamita cuya existencia sugerí en la historia que Kevin [O'Neil] y yo hicimos para el Anual de Green Lanterns Corps, y quizá un anciano Tomar Re, sólo porque me gustaría ver cómo son los Hombres Loro cuando envejecen.
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Esta es una propuesta de Alan Moore para una maxiserie que fue rechazada por DC Comics allá por finales de los 80s. Como sea, la cosa circuló y de acá han robado miles de ideas otros guionistas. Es una porpuesta tan detallada que leerla es como leer una mini-novela. Quienes lean comics o al menos disfruten de la ciencia ficción y capten los conceptos, lo van a disfrutar mucho.
EL CREPÚSCULO DE LOS SUPERHÉROES
una propuesta de Alan Moore
EL MUNDO Y SU FONDO
El mundo de Crepúsculo no es un mundo donde los superhéroes hayan tomado el poder deliberadamente, sino uno donde han heredado la Tierra casi por defecto al empezar a derrumbarse varias instituciones sociales de cara al acelerado cambio social, dejando a los superhéroes en la a menudo involuntaria posición de ser una especie de nueva realeza. Incluso aunque el gobierno y la autoridad civil están casi desintegrados, las diversas áreas de América tienen su camarilla de supergente para cuidarles, y los superhéroes han tendido a agruparse por clanes, cada uno al cuidado de una provincia. Hay numerosas "Casas" de esta naturaleza que dividen América en una suerte de sistema feudal de baronazgos, en términos de política si no en términos de tecnología, lo que es tan avanzado como cabe esperar del año 2000 A.D. El desarrollo de este sociedad futura es algo que pretendo detallar, aunque no aquí. Quiero evitar la suerte de futuro nuclear que ha sido un rasgo de Dark Knight, Watchmen, Ronin y un montón de otros futuros presentados en el comic y otros medios, como las películas del Guerrero de la Carretera y su clase, porque creo que se está convirtiendo en un cliché, y, aunque a veces ha servido a su propósito de advertir a la gente de los peligros del presente señalando sus posibles efectos en el futuro, personalmente me parece que ha sobrepasado su utilidad como motif en la función del Siglo Veinte y preferiría sacar un nuevo tipo de holocausto. Lo que quiero mostrar es un mundo que, habiendo vivido los terrores de los Cincuenta a los primeros Noventa con el terror suspendido de un Armagedón nuclear que parecía inevitable en su momento, se ha encontrado cara a cara con la igualmente inconcebible y terrorífica noción de que podría no haber un apocalipsis. Que la humanidad pueda tener un futuro, y pudiera así enfrentarse al terrorífico paisaje de tener que hacer algo con él en vez de permitirse la indulgencia de librarse de la responsabilidad con una conveniente nube hongo o novecientas. Siguiendo las predicciones de Alvin Toffler y otros eminentes futurólogos, quiero mostrar un futuro en el que todo de la estructura familiar a la economía se descentralice a una nueva forma que, aunque definitivamente sería mejor para la supervivencia en las cambiantes condiciones de vida del Siglo Veintiuno, está en un constante estado de flujo y caos para aquellos que lo viven, atrapados en uno de esos violentos nichos históricos donde un tipo de sociedad cambia por otro, como la revolución industrial, por ejemplo. La gente de nuestro mundo se encuentra en un cataclismo más abstracto y bizarro pero igual de violento, y mientras sus instituciones se derrumban delante de la ola del cambio social, se encuentran agarrándose a los distintos clanes de superhéroes que representan su única ancla de estabilidad en este mundo de rápidas alteraciones. Para cuando nuestra historia central del Crepúsculo tiene lugar, hay ocho "casas", cada una conteniendo un clan de superhéroes distinto, esparcidas por América, aunque veremos que algunas están bastante abandonadas o sin funcionar en sentido activo. Me encargaré de ellas una a una, y presentaré a los personajes principales por el camino, Casa por Casa. . .
LAS CASAS DE LOS HÉROES
LA CASA DE ACERO
Este uno de los dos clanes más poderosos, y domina la costa este alrededor de New York y afueras. Alternativamente, si cambio de idea, podría estar fuera de América situada en el Círculo Ártico, emplazada alrededor de una nueva Fortaleza de la Soledad. Esto porque la Casa del Acero consiste en el clan fundado por Superman - tenemos a Superman, una figura moralmente preocupada que no sabe qué es mejor hacer con el caos que ve que le rodea, pero que ha llegado a aceptar que las Casas dan la única estructura real permanente en un mundo desestabilizado y por tanto es importante mantenerlas. Superman se ha casado y ha criado un par de críos, y la persona con la que se ha casado es Wonder Woman, que ha cambiado su identidad a Superwoman para acomodarse a su nuevo status - vemos el genuino y poderoso amor entre ellos dos frente a los peligros del mundo que les rodean y el deseo de hacer lo que es mejor. También están preocupados por sus dos vástagos - uno de estos es un nuevo Superboy, y tiene unos dieciocho años cuando la historia comienza, y significa malas noticias. La otra niña es una menos delincuente Supergirl, una nueva que, como Superboy, ha nacido de la unión entre Superman y Wonder Woman pero que es mucho más amable y gentil, más hija de su madre. Teniendo a tres miembros del tipo Superman y a Wonder Woman (Superwoman), obviamente es un clan a respetar.
LA CASA DEL TRUENO
La Casa del Trueno es el otro poder principal, y posee miembros con poder del mismo nivel que la Casa del Acero. La Casa del Trueno se compone de la Familia Marvel, más adiciones. El mismo Capitán Marvel es el patriarca, y si es posible está aun más extrañado y preocupado por el estado del mundo que Superman, quizás porque la familia Marvel tiene que apañárselas con las dificultades de tener alter egos humanos además de todo lo demás, algo a lo que volveré cuando esboce el argumento. Junto al Capitán Marvel, está Mary Marvel, con la que el Capitán se ha casado más por formar un clan de buena fe en oposición al de Superman que por cualquier otra razón. También está el Capitán Marvel Jr., ahora un superhéroe adulto tan poderoso e imponente como el Capitán Marvel en esencia, pero obligado a trabajar bajo la eterna sombra de un protector senior. Para complicar las cosas, el Capitán Marvel Jr. y Mary Marvel tienen un lío a espaldas del Capitán, al estilo Ginebra y Lancelot, que tiene consecuencias tan directas como en la leyenda artúrica. El otro miembro del clan Marvel es Mary Marvel Jr., la hija del Capitán y Mary Marvel Sr. Mary Jr. está destinada a ser parte de un matrimonio arreglado planeado con el sucio Superboy delincuente a lo largo de nuestra historia, para formar una poderosa unión entre las dos Casas. Periférico a todo esto pero tal vez interesante, en algún lugar de la Casa del Trueno (que se alza en el centro de Los Ángeles y la costa oeste, por cierto) hay cuarteles ocupados por aquellos personajes del universo Fawcett que no pueden soportar la vida en un mundo crecientemente realista y difícil. Incluyen a un triste y viejo Mr. Tawky Tawny [un tigre hablador] y quizá incluso a Mr. Mente. Por favor no os riáis... creo que puedo hacer que funcione. Las Casas de Acero y del Trueno se enfrentan por el país, con las otras Casas menores apiñadas en algún lado entre ambas, compitiendos por el poder que quede cuando las dos Casas mayores acaben su ración.
LA CASA DE LOS TITANES
Uno de los dos clanes principales que conjuntan esta colección de Casas menores es un clan compuesto por los restos de los Jóvenes Titanes, ahora mayores y malditamente más torvos y aterradores que nunca. Son liderados por un Nightwing adulto, quien, intentando emular y vivir de acuerdo con la reputación de Batman, se ha vuelto tan excitado y malintencionado como su mentor pero carece de la profundidad de compasión y entendimiento que separan a Batman de todos los demás vigilantes ceñudos. Como resultado, Nightwing no es un personaje enteramente agradable. No ayuda el hecho de que Starfire fuese asesinada años antes durante un período en el cual todos los alienígenas eran expulsados a la fuerza de la Tierra por los grandes poderes, que temían que la influencia alienígena se aprovechase del colapso y la incertidumbre en la sociedad. Otros Titanes muertos incluyen a Jericho, mientras que algunos, incluyendo a Kid Flash y Wonder Girl, han dejado los Titanes para unirse a otros clanes, una causa de amargura entre los restantes Titanes. Estos incluyen una versión adulta de Halcón (antiguamente de Halcón y Paloma) tal vez rebautizado Halcón de Guerra y que sólo vive de acuerdo con su nombre... una especie de super Rambo que Nightwing tiende a usar como arma humana. También está Cyborg. Vic Stone ha tenido problemas de rechazo con sus partes bioelectrónicas en el lapso de tiempo transcurrido desde nuestros días, y como resultado más y más de su cuerpo ha sido sustituido por partes mecánicas, incluyendo un lóbulo de su cerebro. Está obligado a considerar la aterradora pregunta de cuándo exactamente algo deja de ser una persona y empieza a ser una máquina. ¿Cuánto tienes que sacar y sustituir antes de que sólo quede un robot? Una cosa que ayuda a que la mente de Stone deje sus problemas es que tiene que echarle un ojo a Changelling, quien tiene sus propios y serios problemas. Cuando los terrores del mundo fueron finalmente demasiado para su façade ligera, hueca, Changelling hizo lo que siempre dijo que haría: se volvió loco. No completamente loco, pero cada día permanece más y más en forma animal, o peor, en alguna forma horrible a medio camino entre lo humano y lo animal. Peor aún, cada vez más estos días está empezando a adaptar las formas de animales que no existen fuera de los cada vez más torturados confines de su mente. Antes de que la historia termine adoptará una nueva identidad, llamándose a sí mismo Quimera. El Titán que queda es Raven, que ahora es una anciana, muy digna hechicera. Permanece con los Titanes por lealtad a cómo ellos permanecieron a su lado en el pasado cuando tenía problemas, pero cada vez más se encuentra guiada a la tentadora noción de dejar la Casa de los Titanes y mudarse a una de las otras Casas, que es mucho más apropiada para ella, la próxima casa de la que hablaremos. (La Casa de los Titanes, incidentalmente, puede construirse alrededor de los restos de la antigua Torre de los Titanes, aunque debo confesar que he olvidado con exactitud dónde está geográficamente situada.)
LA CASA DEL MISTERIO
No teniendo nada que ver con la anterior Casa del Misterio excepto el nombre, esta Casa del Misterio está construida alrededor de la mansión en Georgetown del Barón Winter y es la residencia de un número de personajes sobrenaturales de DC. Estos incluyen a Jason Blood, alias Demon, quizá el Espectro, Zatara, el Dr. Fate y una extraña amalgama del Barón Winter y Deadman. La mente del Barón Winter ardió en una batalla psíquica algunos años atrás y él es ahora una simple cáscara vacía, excepto cuando la habita el espíritu de Boston Brand, que usa el cuerpo del Barón como una especia de casa de verano en la tierra de los vivos. La otra persona que reside en esta reconstruida Casa del Misterio es un reformado Felix Faust. Las presencias sobrenaturales en la Casa tienen poco que ver con el mundo exterior y en vez de eso han dedicado su sabiduría acumulada en excavar las profundidades de los muchos misterios del universo, estando casi inactivos en el mundo de los hombres.
LA CASA DE LOS SECRETOS
De nuevo, similar a su predecesora sólo en el nombre, esta Casa de los Secretos es la residencia de un tosco conglomerado de los pocos supervillanos supervivientes que no fueron barridos en una purga anterior de supervillanos encabezada por la Liga de la Justicia que forma parte del fondo histórico de nuestra historia. Los villanos, todos considerablemente más viejos que hoy, que forman esta fraternidad son en principio los siguientes, sujetos a revisión: Luthor, el Joker, Gorilla Grodd, el Capitán Frío, Catwoman, Chronos y Zafiro Estelar junto a quizá el Dr. Sivana y un par más. Esta Casa es lo bastante poderosa como para defenderse de los ataques ocasionales de los otros clanes de héroes pero por lo demás no es especialmente activa y así tiende a conseguir que la dejen en paz, sobre todo porque la provincia que estos villanos protegen, en alguna parte de la extensión de Nevada, está tan bien cuidada como los sitios controlados por los héroes, por lo cual se adorna de cierta moral.
LA CASA DE LA JUSTICIA
La Casa de la Justicia, construida alrededor de los restos del viejo cuartel general de la LJA en la cueva, es la residencia de los restos de la Liga de la Justicia. Estas son las más importantes de las casas menores, junto a los Titanes. La alineación de la Liga de la Justicia en la época de nuestra historia incluye al Capitán Atom y Blue Beetle, un Aqualad que ha crecido para ser el nuevo Aquaman y una Wonder Girl que ha tomado el manto de Wonder Woman después de que la propia Wonder Woman optase convertirse en Superwoman tras casarse con Superman. Además de esto está Flash (Wally West) y la nueva Flash femenina, Slipstream [corriente de aire] (aunque prefiero el nombre de Joannie Quick, pero esto es para luego). También está el Capitán Cometa y la nueva Dra. Luz femenina.
LA CASA DEL MAÑANA
Esta es la Casa edificada por todos los exiliados de otras eras que están atrapados en este mundo por el flujo del Señor [¡Qué! Hacía tiempo que no ponía nada, ¿no?] del Tiempo. Estos son Rip Hunter y algunos miembros de la Legión, pero como cualquiera que pase por esa zona de corriente temporal a cualquier momento del "futuro" o del "pasado" también sería absorbido a esa zona temporal, hay un paradójico número de versiones pasadas y futuras de los diversos viajeros temporales también atrapadas aquí, incluyendo a dos o tres Rip Hunters distintos y a dos o tres versiones de la Legión en sus distintas etapas de desarrollo. Otros viajeros temporales incluirían a Tommy Tomorrow y quizá a una versión anterior del propio Señor del Tiempo, quien bien podría proporcionar ayuda a estos viajeros náufragos que necesitan volver a sus épocas. Se me ocurre que entre estos viajeros podrían estar el Space Ranger y Jonah Hex. Esto hasta podría ser una oportunidad de devolver a Jonah Hex a su continuidad de western original donde sabemos que acabará según la previa historia de DC. También sería conveniente explicar el hasta ahora desconocido mundo radiactivo en el que las aventuras de Hex se han situado como una de las Tierras-quizá que existen en la probabilidad. Otra posibilidad que se me ocurre para los viajeros temporales atrapados en la Casa del Mañana sería antiguos yo de esos personajes DC que han viajado a través de la barrera temporal en sus antiguas aventuras. Uno del que me gustaría el uso limitado es Barry Allen, Flash. Entiendo que podría haber reservas sobre esto, pero creo que podría hacerlo lo bastante lúcido como para evitar complicaciones. Sea como sea, la gente en la Casa del Mañana no es terriblemente activa porque dedica sus mejores esfuerzos a no influir demasiado en los acontecimientos que les rodean con un ojo puesto en las posibles repercusiones en el futuro si enredan la corriente temporal en el pasado. Además, sus energías se dirigen sobre todo a encontrar una vía de escape de la trampa temporal... que, como mencioné, es un problema que podría resolver un yo pasado del propio Señor del Tiempo.
LA CASA DE LOS LINTERNAS
La Casa de los Linternas, cuando empieza nuestra historia, está abandonada y devastada, porque todos los Green Lanterns [esta propuesta es muuuuy anterior a la decisión de dejar a Kyle Rainer como único GL], como agentes confesos de un poder alienígena (los Guardianes) han sido expulsados de la Tierra durante las purgas antialienígenas mencionadas antes que llevaron a la muerte de Starfire, y que llevaron también a la desaparición de la Tierra del Detective Marciano, los Halcones y cualquier otro personaje alienígena que pueda haber olvidado. Superman, como su cultura alienígena ya no existe, y como ha vivido en la Tierra desde su infancia, ha sido nombrado ciudadano de los Estados Unidos y está así exento - sea como sea, como la Casa de los Linternas ya no existe en la Tierra, una Casa de los Linternas de emergencia se ha establecido en una de las lunas de Marte. (Hay una que por las observaciones mediante telescopio parece estar hueca o garbillada por cavernas, pero no recuerdo si es Phobos o Deimos.) Aquí, los Green Lanterns exiliados conspiran con los otros poderes espaciales, incluyendo a los Rannianos y a los Thanagarianos para restablecer su poder en la Tierra. Los poderes espaciales, sabedores por sus fuentes de inteligencia de la inminente unión de la Casa del Acero y la Casa del Trueno mediante matrimonio temen que tal unión permita a la familia Super/Marvel controlar todas las Casas y unificar la Tierra como un planeta de muchos recursos regido por un panteón de dioses invencibles - la gente del espacio teme que tal imperio podría pronto fijar su mirada en territorios que actualmente son provincia de los Halcones, Guardianes o Marcianos. Los Green Lanterns que residen en la Casa de los Linternas en este momento son un reformado Sinestro, Carol Ferris y Guy Gardner, Green Lanterns de la Tierra; Sodam Yat, el "Green Lantern definitivo" daxamita cuya existencia sugerí en la historia que Kevin [O'Neil] y yo hicimos para el Anual de Green Lanterns Corps, y quizá un anciano Tomar Re, sólo porque me gustaría ver cómo son los Hombres Loro cuando envejecen.
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Esta es una propuesta de Alan Moore para una maxiserie que fue rechazada por DC Comics allá por finales de los 80s. Como sea, la cosa circuló y de acá han robado miles de ideas otros guionistas. Es una porpuesta tan detallada que leerla es como leer una mini-novela. Quienes lean comics o al menos disfruten de la ciencia ficción y capten los conceptos, lo van a disfrutar mucho.
Sunday, June 07, 2009
La caída fue larga

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Tus dos primeros discos me gustaron. Pero yo era joven e inocente y a lo mejor eran basura pero como en esa época me cabía Sabina y eras un pseudo-Sabina que a veces caía en rimas lamentables del estilo de Shakira (“suerte que mis pechos sean pequeños y no los confundas con montañas” es inigualable, inalcanzable), estabas dentro de mis parámetros de los escuchable.
“Historia de taxi”, “Animal nocturno”, esas cosas. Estaba bueno el personaje de bebedor mujeriego al que todo le importa un carajo. Como un escritor que conozco. Nadie cree realmente que ese personaje sea el intérprete, pero el personaje te cae bien porque es como el tipo que hubieras sido si te hubieran dado a elegir.
Después vinieron los temas sobre religión y las mujeres feas o viejas, para ir tantenado terreno. Y había quórum. Había mercado. Pasaste de machista que no deja títere con cabeza a hombre sensible que descubre las bellezas ocultas de cualquier mujer.
De ahí a la música de novelas había un paso.
Hoy sos el Paz Martínez de Centroamérica y das lástima.
“Historia de taxi”, “Animal nocturno”, esas cosas. Estaba bueno el personaje de bebedor mujeriego al que todo le importa un carajo. Como un escritor que conozco. Nadie cree realmente que ese personaje sea el intérprete, pero el personaje te cae bien porque es como el tipo que hubieras sido si te hubieran dado a elegir.
Después vinieron los temas sobre religión y las mujeres feas o viejas, para ir tantenado terreno. Y había quórum. Había mercado. Pasaste de machista que no deja títere con cabeza a hombre sensible que descubre las bellezas ocultas de cualquier mujer.
De ahí a la música de novelas había un paso.
Hoy sos el Paz Martínez de Centroamérica y das lástima.
Ilusión óptica
Si le das un tiempo todo termina decepcionándote





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Estaba re contento porque después del Coleccionable de Batman salía el de Superman, con la etapa del personaje que conocía a los 14 años cuando empecé con esto de los comics y una de las que más me gustan aún hoy: la de John Byrne.
También hay episodios de Wolfman/Ordway, que se salvan solamente por los dibujos. Ordway es grande, aunque a su Superman de chico lo había catalogado como “el Superman gordito”. Pero las historias son lamentables. Lo único que hizo bien Wolfman fueron Los Titanes; pero en su defensa hay que decir que lo hizo muy pero muy bien. Excelente.
Y la colección empezó bien.
Buen papel. Buena impresión. Las mismas buenas historias y dibujos épicos que recordaba. Un color plano maravilloso y no esos puntitos que tenía la edición de Perfil (que no era su culpa, obvio, sino que en esa época todavía se coloreaba así). Algunas historias de Actino Comics que no había leído nunca. Impagable esa en que un bicho de Apokolips domina mentalmente a Superman y Barda para forzarlos a hacer películas porno. Lo que haría Grant Morrison con esa referencia.
Pero ya la empezaron a embarrar. Desde el tomo 10 vienen mandando escaneos truchos de esas ediciones viejas coloreadas con puntitos. Si al menos fueran buenos escaneos, pero no. Son horribles. Rebajan un montón el placer de la lectura. La historia tiene que ser muy buena para que te banques leerla así. Espero que no sean así los treinta números que faltan distribuir todavía porque en ese caso sería un afano.
PD: y el título del post es un palo para Obama. Pero ya escribiré sobre eso.
Todo al revés
Maradona se queja de que jugadores que valen miles y miles de euros tengan que venir a jugar en un potrero. Para variar, Maradona tiene todas sus prioridades y jerarquías al revés. La barbaridad no es que jugadores que cobran millones jueguen en un potrero: la barbaridad es que haya personas que cobren millones por hacer algo tan estúpido e intrascendete para la humanidad como correr atrás de una pelota. No están tratando de curar el sida ni de encontrar la forma de usar el agua como combustible no contaminante. No están haciendo nada que realmente valga la pena, que ayude a la humanidad, que mejore la calidad de vida o nos permita vivir más o aumente las fronteras de nuestra inteligencia. No están haciendo NADA IMPORTANTE.
¡¡¡¡¡¡¡¡Cobran millones por correr detrás de una pelota, por amor de dios!!!!!!!!
Cosas así me sacan.
Y, para variar, no puedo hacer nada para cambiarlo. Simplemente me puedo quejar en un blog y que los demás me bardeen por ser un “pecho frío”.
La verdad es que tengo sangre en las venas y me sube la temperatura por muchas cosas, pero no por veintidós pelotudos (millonarios o no) que correr una pelota. Ese gen no venía en mi paquete de instalación.
¡¡¡¡¡¡¡¡Cobran millones por correr detrás de una pelota, por amor de dios!!!!!!!!
Cosas así me sacan.
Y, para variar, no puedo hacer nada para cambiarlo. Simplemente me puedo quejar en un blog y que los demás me bardeen por ser un “pecho frío”.
La verdad es que tengo sangre en las venas y me sube la temperatura por muchas cosas, pero no por veintidós pelotudos (millonarios o no) que correr una pelota. Ese gen no venía en mi paquete de instalación.
Tuesday, May 19, 2009
Por delante de la curva
La televisión es una fuente segura de cosas que ofenden la inteligencia o la moral, si es que tenés inteligencia y moral para ser ofendidas. Que eso no se tome como un destello de orgullo malsano, ya que estoy bien consciente de que lo que yo tenga de bueno y elevado en mi interior se debe a mis padres y la educación que se rompieron el lomo para darme, y muchas personas no contaron con padres así y por lo tanto tampoco con educación ni buenos ejemplos. Pero lo cierto es que muchas cosas que a otros les parecen cómicas, aceptables, o incluso destacables (“divinas”, “top”, “im-pre-sio-nan-tes” y toda esa caterva de adjetivos exclamados que utilizan los que nos tratan de pudrid la cabeza desde la pantalla) a otros nos hacen dudar acerca de a dónde carajo estamos yendo como especie, como sociedad, como seres humanos.
Noches atrás tuve franco y estaba comiendo pizza con la tele prendida y justo pasaban TVR. Me quedé mirando el programa porque estaba como invitado José Pablo Feinmann, un capo (he leído un par de sus novelas, y Filosofía aquí y ahora me parece una genialidad, lo veo siempre que puedo y no hay nadie cerca que se queje).
En una de las secciones apareció Moria Casán diciendo que sus dos presidentes favoritos fueron Perón (porque admiraba a Hitler y a Mussolini) y Menem.
Ajá!
Los que no lo supieran, tómense un minuto para putearla y después siguen leyendo...
...
...
...
...
...
Entonces me acordé de una propaganda de Tele-Kino donde aparece dicha mujer con una remera que dice “I’m ahead of the curve”, que es, creo, un término matemático o estadístico, donde estar “por delante de la curva” significa estar más allá de lo que se espera o de lo que se ha calculado.
Pensándolo bien, viendo las idioteces y banalidades con las que nos bombardean, se puede temer que esas características se nos vayan imprimiendo en los genes por un proceso darwiniano y que para estar mejor adaptados al medio (no natural sino social) los seres humanos nazcamos cada vez más imbéciles y vacíos por dentro. Entonces sí, la señora Moria Casán tendría razón en que ella, y las demás personas como ella, están “por delante de la curva”. Lo único que espero es nunca alcanzarla y que al morirme ninguna de las personas que amo o aprecio la hayan alcanzado tampoco. Ni lo hagan nunca.
La verdad que con esos comentarios se puso al tope de mi lista de la muerte, para cuando quiebre y salga a matar a la gente que nos hace mierda la cabeza. Ella sería la número uno. Tinelli es el dos. Chiche Gelblum el tres. Y así sigue (Susana Giménez, Rial, Lucho Avilés, Polino y todos los buitres que laburan en programas de chismes, Sofovich... todos tienen su lugarcito, pero no los he calificado en orden de prioridad todavía).
Noches atrás tuve franco y estaba comiendo pizza con la tele prendida y justo pasaban TVR. Me quedé mirando el programa porque estaba como invitado José Pablo Feinmann, un capo (he leído un par de sus novelas, y Filosofía aquí y ahora me parece una genialidad, lo veo siempre que puedo y no hay nadie cerca que se queje).
En una de las secciones apareció Moria Casán diciendo que sus dos presidentes favoritos fueron Perón (porque admiraba a Hitler y a Mussolini) y Menem.
Ajá!
Los que no lo supieran, tómense un minuto para putearla y después siguen leyendo...
...
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Entonces me acordé de una propaganda de Tele-Kino donde aparece dicha mujer con una remera que dice “I’m ahead of the curve”, que es, creo, un término matemático o estadístico, donde estar “por delante de la curva” significa estar más allá de lo que se espera o de lo que se ha calculado.
Pensándolo bien, viendo las idioteces y banalidades con las que nos bombardean, se puede temer que esas características se nos vayan imprimiendo en los genes por un proceso darwiniano y que para estar mejor adaptados al medio (no natural sino social) los seres humanos nazcamos cada vez más imbéciles y vacíos por dentro. Entonces sí, la señora Moria Casán tendría razón en que ella, y las demás personas como ella, están “por delante de la curva”. Lo único que espero es nunca alcanzarla y que al morirme ninguna de las personas que amo o aprecio la hayan alcanzado tampoco. Ni lo hagan nunca.
La verdad que con esos comentarios se puso al tope de mi lista de la muerte, para cuando quiebre y salga a matar a la gente que nos hace mierda la cabeza. Ella sería la número uno. Tinelli es el dos. Chiche Gelblum el tres. Y así sigue (Susana Giménez, Rial, Lucho Avilés, Polino y todos los buitres que laburan en programas de chismes, Sofovich... todos tienen su lugarcito, pero no los he calificado en orden de prioridad todavía).
Tuesday, April 28, 2009
Piratas y emperadores – Noam Chomsky
No puedo avanzar con este libro. No hay caso. Lo empecé a leer en diciembre del año pasado y voy por la página 80. No es un libro descomunalmente largo, el cuerpo del libro son unas 240 páginas y después hay unas 60 más de notas y cosas así.
Y no es que el libro esté mal escrito o se haga pesado o esté en desacuerdo con lo que dice. Creo que precisamente el problema es que estoy tan de acuerdo con lo que dice que me resulta irrelevante. O sea, tira cifras y números y fechas y cosas así, pero nada más. Nada que cambie mis ideas ni que las refuerce con una novedad. Es como un apoyo simple, como cuando decís algo y un amigo asiente con un “tenés toda la razón del mundo”... eso te puede poner contento pero, sumar, no suma mucho.
O sea, el hecho de que desde la presidencia de Reagan (por lo menos) hasta acá, Estados Unidos ha sido un imperio que se ha valido de la estafa de toda índole, el terrorismo de estado (generado en tierras de otros estados, por supuesto), el fraude electoral, las mentiras mediáticas, la fuerza bruta y todo lo que ha necesitado, sin reparos ni escrúpulos de ningún tipo, para seguir siendo el Gran Hermano, el Ojo que Todo lo Ve, la fuerza detrás de todo desastre y el bolsillo en el que entran todos los dividendos (reconstrucción, le dicen ellos)... todo eso es algo que ya sé, que todos ya sabemos, sin necesidad de que ningún libro nos lo enseñe. No sólo es que cualquiera con algo de acceso a los medios de comunicación y capacidad de sumar dos más dos puede saberlo sino que se siente, se palpa, está en el aire.
El libro del buen señor Chomsky sería útil si alguna fuerza superior pannacional pudiera leerlo, abrir sus ojos y castigar a Estados Unidos por sus crímenes velados por la desinformación y recubiertos de mentiras. Pero ¿quién va a hacer eso? La ONU les pertenece, el FMI les pertenece... no hay posibilidad de un castigo ni diplomático ni monetario porque ellos nunca se van a castigar a sí mismos. Se darán palmaditas en la espalda, se dirán a sí mismos como le decían a De La Nata en Mesa de Noticias: “¡Qué malo que es, y qué bien que lo hace!”, refregando sus manos de dedos nudosos como un malo de serial mudo de los 40s.
Me hace acordar a Las venas abiertas de América Latina de Galeano. No es que esté mal revelar esos datos dolorosos, inclusive monstruosos a veces, pero... ¿y...? ¿Qué hacemos después de eso? ¿Qué sacamos de saber, con cifras y fechas exactas, a cuánta gente hacen morir en guerras o en hambrunas para sacar más guita de los países inmaduros para defenderse a sí mismos? ¿Nos armamos como el Ché Guevara y salimos a matar por nuestras ideas? ¿Mis ideas valen la vida de otro ser humano? ¿Puedo matar a cualquiera que piense distinto o haga las cosas de distinta forma o haya sido criado con otros valores y busque su realización en otras acciones (en acaparar, en destruir)? ¿Estamos autorizados a ser como antivirus que destruya lo que considere nocivo para el cuerpo social en pleno, para la humanidad como algo que siente y debe crecer correctamente hacia los sentimientos y las emociones positivas, hacia la creatividad, hacia el compromiso con la vida y el planeta, hacia la generosidad, hacia el respeto y el amor a los demás?
Porque ese es el tema. Yo no voy a matar por mis ideas. Nunca. Pero sería lo más útil e inclusive tal vez hasta lo más lógico. Pero ¿qué otra queda? ¿Mandar cadenas de mail protestando por atrocidades? Es absolutamente ridículo.
Vivimos tiempos ridículos. Atroces y ridículos.
Con suerte se termina en el 2012.
Y no es que el libro esté mal escrito o se haga pesado o esté en desacuerdo con lo que dice. Creo que precisamente el problema es que estoy tan de acuerdo con lo que dice que me resulta irrelevante. O sea, tira cifras y números y fechas y cosas así, pero nada más. Nada que cambie mis ideas ni que las refuerce con una novedad. Es como un apoyo simple, como cuando decís algo y un amigo asiente con un “tenés toda la razón del mundo”... eso te puede poner contento pero, sumar, no suma mucho.
O sea, el hecho de que desde la presidencia de Reagan (por lo menos) hasta acá, Estados Unidos ha sido un imperio que se ha valido de la estafa de toda índole, el terrorismo de estado (generado en tierras de otros estados, por supuesto), el fraude electoral, las mentiras mediáticas, la fuerza bruta y todo lo que ha necesitado, sin reparos ni escrúpulos de ningún tipo, para seguir siendo el Gran Hermano, el Ojo que Todo lo Ve, la fuerza detrás de todo desastre y el bolsillo en el que entran todos los dividendos (reconstrucción, le dicen ellos)... todo eso es algo que ya sé, que todos ya sabemos, sin necesidad de que ningún libro nos lo enseñe. No sólo es que cualquiera con algo de acceso a los medios de comunicación y capacidad de sumar dos más dos puede saberlo sino que se siente, se palpa, está en el aire.
El libro del buen señor Chomsky sería útil si alguna fuerza superior pannacional pudiera leerlo, abrir sus ojos y castigar a Estados Unidos por sus crímenes velados por la desinformación y recubiertos de mentiras. Pero ¿quién va a hacer eso? La ONU les pertenece, el FMI les pertenece... no hay posibilidad de un castigo ni diplomático ni monetario porque ellos nunca se van a castigar a sí mismos. Se darán palmaditas en la espalda, se dirán a sí mismos como le decían a De La Nata en Mesa de Noticias: “¡Qué malo que es, y qué bien que lo hace!”, refregando sus manos de dedos nudosos como un malo de serial mudo de los 40s.
Me hace acordar a Las venas abiertas de América Latina de Galeano. No es que esté mal revelar esos datos dolorosos, inclusive monstruosos a veces, pero... ¿y...? ¿Qué hacemos después de eso? ¿Qué sacamos de saber, con cifras y fechas exactas, a cuánta gente hacen morir en guerras o en hambrunas para sacar más guita de los países inmaduros para defenderse a sí mismos? ¿Nos armamos como el Ché Guevara y salimos a matar por nuestras ideas? ¿Mis ideas valen la vida de otro ser humano? ¿Puedo matar a cualquiera que piense distinto o haga las cosas de distinta forma o haya sido criado con otros valores y busque su realización en otras acciones (en acaparar, en destruir)? ¿Estamos autorizados a ser como antivirus que destruya lo que considere nocivo para el cuerpo social en pleno, para la humanidad como algo que siente y debe crecer correctamente hacia los sentimientos y las emociones positivas, hacia la creatividad, hacia el compromiso con la vida y el planeta, hacia la generosidad, hacia el respeto y el amor a los demás?
Porque ese es el tema. Yo no voy a matar por mis ideas. Nunca. Pero sería lo más útil e inclusive tal vez hasta lo más lógico. Pero ¿qué otra queda? ¿Mandar cadenas de mail protestando por atrocidades? Es absolutamente ridículo.
Vivimos tiempos ridículos. Atroces y ridículos.
Con suerte se termina en el 2012.
El fondo de pantalla que puse en mi laburo

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No creo que ni mis compañeras, ni los pacientes o familiares, sepan lo que ven cuando miran ese dibujo de Chris Bachalo.
Un dibujo de la Muerte en la entrada de una clínica.
Si eso no es ironía, no sé qué será.
La de abajo es una imagen que solía poner mi hermano Damián cuando el también trabajaba en la clínica.
Si hay sutileza, que no se note.
Un dibujo de la Muerte en la entrada de una clínica.
Si eso no es ironía, no sé qué será.
La de abajo es una imagen que solía poner mi hermano Damián cuando el también trabajaba en la clínica.
Si hay sutileza, que no se note.
Saturday, April 18, 2009
No sólo de saldos vive el hombre (pero ayudan)




De nuevo nos están bombardeando con saldos españoles. Pasa cíclicamente. De forma tímida empiezan a mandar sus sobras para ver qué onda, después mandan algunas series que están saliendo en el momento en España, dura un tiempo en el cual los kioscos están llenos de revistas nuevecitas, y después se corta.
Empezó Planeta con sus Coleccionables de Batman, de los cuales, al menos acá a Neuquén, llegaron unos 33 números de los 40 de la colección, y de yapa no publicaron casi nada del Batman de Kelley Jones, que es lo que más quería conseguir. Ahora empezó a salir el Coleccionable de Superman, que al menos empieza con la etapa de Byrne, de lo mejor que he leído sobre el personaje, de cuando Byrne era un grande de verdad.
Pero ahora también Norma nos está mandando cosas a los kioscos sin avisar, o al menos sin que lo hubiera leído antes en ninguna parte. Parece que se les dio por cobrar todo entre 20 y 30 mangos, sin fijarse la cantidad de páginas o si es en color o en blanco y negro.
Por ahora he comprado Billi ’99, con dibujos de un muy primerizo Tim Sale, con un arte bien low-fi (no sé si a propósito o no, pero incluso en los negros plenos se pueden ver claramente las distintas pinceladas de tinta china). 200 páginas en blanco y negro a 25 mangos.
También compré Vampi: Amor sangriento. Me da un poco de vergüenza decirlo, pero bueno... el dibujo amerimangoso está bueno, el color está excelente, hay una vampira con cara de ponja peleando con un loco vestido de Tío Sam, así que hasta puede haber alguna clase de mensaje alegórico acerca de la guerra manga/comic americano... o no, o nada que ver. Como sea, son 140 páginas, a color, a 28 mangos.
Hoy vi un tomito de Freshmen, la serie que creó, supuestamente, Seth Green (el hijo del Dr. Evil en Austin Powers... yeah, baby!), a 24 pesos, pero por el grueso deben ser menos de 100 páginas, así que no sé que criterio tienen para poner los precios. Esa no la compré. Tampoco creo perderme demasiado. Lo mejor de esa serie son las portadas de Rodolfo Migliari, pero no creo que una sola (y no de las mejores) valga tirar 24 mangos en un comic que puede ser malo y que no pude ojear porque está dentro de una bolsita.
También volvieron los Simpsons. Las mismas revistas que sacó en el 2006 Sticker Design (de la que supe tener el primer número) y al mismo precio. Se ve que en esa época no las compró nadie, por eso cerraron en el número 10, pero ahora 5 mangos es un vuelto. Desgraciadamente no sé si van a sacar el número 1 porque ese vino con la revista Genios. Estaba bueno, pero como no pensaba seguir comprando la colección y el tamaño jodía para guardar la revista sola por ahí, se la di a Lucía, que con suerte tendría dos añitos, y así quedó.
Pero la revista es buena. Tiene chistes distintos a la serie de televisión, por obvias razones del cambio de medio, y precisamente eso es lo que está bueno, que el humor cambia. Debería haberlas comprado la primera vez... pero bueno...
Y en Blockbuster rescaté los dvds de Ultimate Avengers y El Invencible Iron Man a 10 pesos. Un regalo. La de Iron Man todavía no la veo, pero la de los Ultimates está muy buena, es todo lo fiel al comic que puede ser (sin que Pym faje a su mujer o Hulk se coma extraterrestres crudos, por otras obvias razones, pero ahora de target marketinero) y tiene un muy buen ritmo narrativo. Se extraña un poco a Ojo de Halcón, pero tampoco tanto.
Y no sé si se dará en otros lados, pero en un par de kioscos de Neuquén han aparecido cosas viejas de Vid a 8,50, nuevitas a pesar de los tres o cuatro años que tienen las revistas, así que no sé si alguna distribuidora las tendría acovachadas y ahora está viendo si se hace unos mangos antes de tirarlas a un incinerador. Como sea, ya compré cuatro tomitos y veré qué sigue apareciendo.
Thursday, April 02, 2009
La culpa es de la altura
Más allá de que (como sabe cualquiera que me conozca) detesto el fútbol y fanatismo hasta asesino que genera, y no creo que 11 tipos corriendo una pelota nos representen como país, me queda algo en claro del partido de ayer:
6 a 1 es de mala persona.
Porque podés meterle 3 o 4 goles a un rival y quedar bien, y golear... pero 6... es como pegarle a un nene de cinco años y patearlo en el piso. Eso no se hace.
6 a 1 es de mala persona.
Porque podés meterle 3 o 4 goles a un rival y quedar bien, y golear... pero 6... es como pegarle a un nene de cinco años y patearlo en el piso. Eso no se hace.
Wednesday, April 01, 2009
Albricias!!!!!!!!!!!
El fin de marzo ha sido especialmente bueno para mí. Estos dos días he estado con una felicidad casi infantil, pero en el fondo sé que siempre voy a seguir siendo un chico en cierto sentido, y eso está muy bien.
No quiero contar nada para no quemarlo, pero pronto pueden haber noticias importantes.
No quiero contar nada para no quemarlo, pero pronto pueden haber noticias importantes.
Wednesday, March 18, 2009
Lo no cumplido
El artista no es la obra
Esa máxima tan sencilla y tan fácil de entender a mí me está haciendo mella recién ahora, comenzando la treintena (creo que ya lo he dicho: suelo hacer de taquito las cosas más difíciles, pero la sencillez se me complica sobremanera), ya que últimamente me he estado sorprendiendo con la genialidad de obras con cuyos creadores me habían predispuesto mal por diversos motivos, tanto es así que se trata de libros que había comprando hace mucho pero tenía pospuesta su lectura porque el escritor me caía mal.
No es de ahora esa actitud. Cuando era adolescente me pasaba con la música. No escuchaba a los Doors porque era la banda favorita de un primo al que consideraba especialmente estúpido. No escuché a los Redondos hasta los 23 años porque en la secundaria, en mi colegio, para ser copado tenías que escuchar a los Redondos y no tenía ganas de ser copado (creo que más bien no concebía la posibilidad de serlo, entonces, para no herir mi autoestima aún más, disfrazaba la imposibilidad por negación electiva). En los otros dos colegios de Regina, lo que se debía escuchar para ser copado era Metallica en uno y Pink Floyd en el otro, bandas que, por supuesto, también hice llegar tarde a mis oídos.
Pero volviendo a la literatura: opino que Gabriel García Márquez es un imbécil insoportable, con esa sonrisa lasciva que pone siempre que se deja homenajear y esa actitud perdonavidas de “yo invento géneros literarios”. Pero Cien años de soledad es una maravilla de novela. Creo que la compré hace unos diez años, y varias veces la tuve en las manos pensando si leerla o no, y no empezaba con la lectura porque la había escrito “García Marketing”, como dijo alguien por ahí. En octubre del año pasado despaché en dos noches Crónica de una muerte anunciada, en mis mini-vacaciones antes de que naciera Santiago. Había comprado el libro solamente porque cuando lo sacó Clarín, en una de esas colecciones que se suelen inventar, mi hermana menor lo necesitaba para el colegio, y cuando lo leí me sorprendió la fluidez narrativa: el libro no cuesta absolutamente nada de leer (en ese sentido es una muy buena elección para la escuela), te lleva. No identifiqué bien las técnicas narrativas sino solamente el resultado de su puesta en texto, y el resultado es positivo. Pero en Cien años de soledad estuve más atento, y la cantidad de herramientas narrativas que usa García Márquez conforman un compendio de todo lo que se puede hacer en la novela para captar la atención de lector y mantenerlo leyendo. Es una novela que no se puede dejar. Y la cantidad de emociones que genera, la mezcla, es brillante. Me pasó estar sonriendo mientras leía muertes y cosas así. Al final de por lo menos tres capítulos estaba cerca de llorar... pero estoy medio maricón últimamente así que no sé si eso es mérito del libro.
En el sentido de las posibilidades narrativas, creo que se debería leer Cien años de soledad justo antes que Rayuela: en una tenés todo lo que se puede hacer en una novela y en la otra el paso siguiente.
Volviendo: otro que no soporto es Sábato, el autoproclamado juez moral de la nación, que no podía rebajarse a hablar coloquialmente siquiera en las entrevistas e iba desperdigando mala poesía por las secciones culturales de los diarios. Hace varios años leí una entrevista, creo que en el Río Negro, donde le preguntaban de, pongámosle, el precio de las papas, y salía con algo así como “siempre he sido oscuramente conciente de la nocturnal belleza de la muerte” y qué se yo, así que no pude seguir leyendo. Porque, no jodamos, la literatura es arte, es composición destinada a la belleza formal sobre el soporte de una historia o una idea, y el habla es comunicación puesta en práctica. Ni se habla como se escribe ni se escribe como se habla (a menos que estés escribiendo un diálogo, donde sí opino que debe entrar lo coloquial por la puerta grande, para que no quede forzado o irreal).
Pero, a pesar de cualquier consideración, Sobre héroes y tumbas es buenísimo. Tengo que reconocer que entendí la mitad, no porque fuera difícil de leer sino porque entre la belleza de las frases muchas veces no lograba ver un sentido, pero esa belleza literaria es innegable y con la mitad que entendí me alcanzó.
El túnel es un bostezo de proporciones cósmicas, eso sí.
Otro contra el que estaba mal predispuesto era Alejo Carpentier. Primero, porque lo recomendaba una profesora de la universidad francamente repelente. Segundo, porque es un escritor barroco y relaciono al barroquismo con la impericia a la hora de escribir: todos somos barrocos hasta que nos damos cuenta de que escribir bien no es escribir mucho sino escribir lo justo y necesario, de que tres adjetivos pueden decir menos que uno solo bien usado, de que no tenés que enterrarte en el diccionario si con las palabras que pronunciás todos los días podés expresar tus ideas lo más bien.
Empecé a leer Los pasos perdidos en noviembre y lo dejé. No me gustó. Lo retomé dos veces, creo, en las sesiones de lectura más desprestigiadas: las que se realizan en el retiro espiritual del baño. Y no había caso. Hasta que llegué al capítulo 9 y el libro despegó, para mí al menos, con unas reflexiones del personaje/narrador acerca de la Segunda Guerra Mundial. Se ve que lo anterior, la descripción de la vida aburrida y burguesa de un emigrado en Francia, me tenían muy sin cuidado, pero cuando el foco pasó al exterior, pasó de la autodescripción a la descripción del mundo, la cosa cambió y se me hizo interesante. En definitiva, del capítulo 9 en adelante, me pareció una muy buena novela. No una maravilla, pero sí mucho mejor de lo que esperaba.
Ahora, el último escritor que detesto que se me venga a la mente, es Saramago. Tendré que comprarme algo suyo que encuentre barato y ver cómo resulta eso.
Habrán notado que no nombré a Cohelo, pero no pienso dignificar a ese ladrón hijo de puta con el mote de escritor. Y me banqué un engendro suyo solamente para poder hablar con conocimiento de causa. Fueron las 100 páginas más largas de mi vida. Tardé dos semanas en leerlas, mientras las 500 de Cien años de soledad las quemé en tres o cuatro días, dependiendo de cómo haga la cuenta. Pero es que era una tortura oriental.
Antes que volver a leer algo de Cohelo me lavo los ojos con soda cáustica y una esponja Patito.
No es de ahora esa actitud. Cuando era adolescente me pasaba con la música. No escuchaba a los Doors porque era la banda favorita de un primo al que consideraba especialmente estúpido. No escuché a los Redondos hasta los 23 años porque en la secundaria, en mi colegio, para ser copado tenías que escuchar a los Redondos y no tenía ganas de ser copado (creo que más bien no concebía la posibilidad de serlo, entonces, para no herir mi autoestima aún más, disfrazaba la imposibilidad por negación electiva). En los otros dos colegios de Regina, lo que se debía escuchar para ser copado era Metallica en uno y Pink Floyd en el otro, bandas que, por supuesto, también hice llegar tarde a mis oídos.
Pero volviendo a la literatura: opino que Gabriel García Márquez es un imbécil insoportable, con esa sonrisa lasciva que pone siempre que se deja homenajear y esa actitud perdonavidas de “yo invento géneros literarios”. Pero Cien años de soledad es una maravilla de novela. Creo que la compré hace unos diez años, y varias veces la tuve en las manos pensando si leerla o no, y no empezaba con la lectura porque la había escrito “García Marketing”, como dijo alguien por ahí. En octubre del año pasado despaché en dos noches Crónica de una muerte anunciada, en mis mini-vacaciones antes de que naciera Santiago. Había comprado el libro solamente porque cuando lo sacó Clarín, en una de esas colecciones que se suelen inventar, mi hermana menor lo necesitaba para el colegio, y cuando lo leí me sorprendió la fluidez narrativa: el libro no cuesta absolutamente nada de leer (en ese sentido es una muy buena elección para la escuela), te lleva. No identifiqué bien las técnicas narrativas sino solamente el resultado de su puesta en texto, y el resultado es positivo. Pero en Cien años de soledad estuve más atento, y la cantidad de herramientas narrativas que usa García Márquez conforman un compendio de todo lo que se puede hacer en la novela para captar la atención de lector y mantenerlo leyendo. Es una novela que no se puede dejar. Y la cantidad de emociones que genera, la mezcla, es brillante. Me pasó estar sonriendo mientras leía muertes y cosas así. Al final de por lo menos tres capítulos estaba cerca de llorar... pero estoy medio maricón últimamente así que no sé si eso es mérito del libro.
En el sentido de las posibilidades narrativas, creo que se debería leer Cien años de soledad justo antes que Rayuela: en una tenés todo lo que se puede hacer en una novela y en la otra el paso siguiente.
Volviendo: otro que no soporto es Sábato, el autoproclamado juez moral de la nación, que no podía rebajarse a hablar coloquialmente siquiera en las entrevistas e iba desperdigando mala poesía por las secciones culturales de los diarios. Hace varios años leí una entrevista, creo que en el Río Negro, donde le preguntaban de, pongámosle, el precio de las papas, y salía con algo así como “siempre he sido oscuramente conciente de la nocturnal belleza de la muerte” y qué se yo, así que no pude seguir leyendo. Porque, no jodamos, la literatura es arte, es composición destinada a la belleza formal sobre el soporte de una historia o una idea, y el habla es comunicación puesta en práctica. Ni se habla como se escribe ni se escribe como se habla (a menos que estés escribiendo un diálogo, donde sí opino que debe entrar lo coloquial por la puerta grande, para que no quede forzado o irreal).
Pero, a pesar de cualquier consideración, Sobre héroes y tumbas es buenísimo. Tengo que reconocer que entendí la mitad, no porque fuera difícil de leer sino porque entre la belleza de las frases muchas veces no lograba ver un sentido, pero esa belleza literaria es innegable y con la mitad que entendí me alcanzó.
El túnel es un bostezo de proporciones cósmicas, eso sí.
Otro contra el que estaba mal predispuesto era Alejo Carpentier. Primero, porque lo recomendaba una profesora de la universidad francamente repelente. Segundo, porque es un escritor barroco y relaciono al barroquismo con la impericia a la hora de escribir: todos somos barrocos hasta que nos damos cuenta de que escribir bien no es escribir mucho sino escribir lo justo y necesario, de que tres adjetivos pueden decir menos que uno solo bien usado, de que no tenés que enterrarte en el diccionario si con las palabras que pronunciás todos los días podés expresar tus ideas lo más bien.
Empecé a leer Los pasos perdidos en noviembre y lo dejé. No me gustó. Lo retomé dos veces, creo, en las sesiones de lectura más desprestigiadas: las que se realizan en el retiro espiritual del baño. Y no había caso. Hasta que llegué al capítulo 9 y el libro despegó, para mí al menos, con unas reflexiones del personaje/narrador acerca de la Segunda Guerra Mundial. Se ve que lo anterior, la descripción de la vida aburrida y burguesa de un emigrado en Francia, me tenían muy sin cuidado, pero cuando el foco pasó al exterior, pasó de la autodescripción a la descripción del mundo, la cosa cambió y se me hizo interesante. En definitiva, del capítulo 9 en adelante, me pareció una muy buena novela. No una maravilla, pero sí mucho mejor de lo que esperaba.
Ahora, el último escritor que detesto que se me venga a la mente, es Saramago. Tendré que comprarme algo suyo que encuentre barato y ver cómo resulta eso.
Habrán notado que no nombré a Cohelo, pero no pienso dignificar a ese ladrón hijo de puta con el mote de escritor. Y me banqué un engendro suyo solamente para poder hablar con conocimiento de causa. Fueron las 100 páginas más largas de mi vida. Tardé dos semanas en leerlas, mientras las 500 de Cien años de soledad las quemé en tres o cuatro días, dependiendo de cómo haga la cuenta. Pero es que era una tortura oriental.
Antes que volver a leer algo de Cohelo me lavo los ojos con soda cáustica y una esponja Patito.
Monday, March 02, 2009
La solución...

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...para los que no sabemos dibujar pero copiamos bien.
No sólo lo hace Chris Weston, sino gente como Alex Ross, Stuart Immonen o Brian Hitch.
Sólo necesitás una cámara digital, amigos con tiempo para posar y capacidad para plantar la página para que las fotos queden como cuadros de comic y cuenten una histria.
No es difícil.
Monday, February 09, 2009
Agradecimiento
Es raro lo personal, y hasta cierto punto íntimo, que se está volviendo este blog para mí, siendo que la intención que tenía cuando lo abrí era sobre todo, y casi exclusivamente, colgar reseñas acerca de artistas de comics y escritores que me gustan, y también obras mías, para compartirlas. Nada más.
Una vez dicho eso, anoche falleció alguien a quien le debía un favor, un agradecimiento. La persona que de alguna forma fue la que habló para permitir que entrara a trabajar en el lugar que me da de comer hace casi trece años. Y lo hizo no por mí sino por mi viejo.
Mi papá era una persona muy simple. Estoy leyendo a Dostoievski y la misma simpleza que él veía en el pueblo ruso y que según él estaba destinada a salvar al mundo, es el tipo de simpleza que tenía mi viejo. No era ignorancia o lentitud para pensar, tampoco candidez estúpida. Además, el simple hecho de haber tenido una enfermedad mental como la depresión implica que su mente no era algo estático y fácil de comprender sino todo lo contrario, que en su cabeza existían abismos y complejidades importantes. Creo que a lo que voy es a que mi viejo (como mi mamá) no vivía para la maldad, no pensaba en esa clave, en ese registro. Si hay algo que quiero aprehender y conservar de mis viejos es eso. Pero además, mi viejo no salía de su lugar social, no esperaba escalar sobre las cabezas de otros. Ya ni siquiera esperaba mejoras para él sino para nosotros, sus hijos.
Me acuerdo que el día en que hice mi entrevista de trabajo y me dijeron que empezaba el lunes siguiente, papá estaba feliz. Siempre repetía que no quería que sus hijos trabajaran en el aserradero o el galpón, a la intemperie, muriéndose de frío en invierno y de calor en verano. Trabajar bajo techo era una especie de paraíso para él. Que su hijo laburara bajo techo era tocar el cielo. A eso me refiero con simpleza, creo.
El tema es que esa felicidad de papá se la debo a alguien que acaba de morir y a quién nunca se lo agradecí. Pensaba hacerlo el día que dejara de trabajar en la clínica (la idea fue siempre que se trataba de un trabajo temporal, para mantenerme cuatro años mientras terminaba mi carrera, pero acá estoy, más de una década después), charlar, llevarle un buen vino de regalo, algo así. Hace un par de meses, cuando le dio un ataque y le descubrieron un tumor, pensé en ir a verlo cuando se mejorara, pero fue en picada demasiado pronto. Las tres últimas veces que lo vi (lo llevé en silla de ruedas hasta la guardia) creo que ni siquiera pudo fijar la vista en mí, que ni siquiera sabía quién o qué era yo. Y ahora ya no habrán más oportunidades.
Una culpa más. Estoy acostumbrado a cargarlas, por errores que cometí o por aciertos que dejé de lado. Ya casi no me pesan. Me las coloco una por vez sobre cada hombro para balancearlas.
No tiene sentido que ahora le agradezca a su familia. Era a él o a nadie.
¿Por qué lo cuelgo en el blog? Porque internet es lo más parecido que tenemos a un dios: está en todos lados y en ninguno, lo contiene todo, lo sabe todo, pero no hace nada para ayudarnos, atesora cosas que tenemos que ir directamente a buscar, sabiendo exactamente lo que buscamos, de otra forma no nos sirve de nada.
Este post es una plegaria que le dirijo a lo más parecido a dios que puedo encontrar.
Una vez dicho eso, anoche falleció alguien a quien le debía un favor, un agradecimiento. La persona que de alguna forma fue la que habló para permitir que entrara a trabajar en el lugar que me da de comer hace casi trece años. Y lo hizo no por mí sino por mi viejo.
Mi papá era una persona muy simple. Estoy leyendo a Dostoievski y la misma simpleza que él veía en el pueblo ruso y que según él estaba destinada a salvar al mundo, es el tipo de simpleza que tenía mi viejo. No era ignorancia o lentitud para pensar, tampoco candidez estúpida. Además, el simple hecho de haber tenido una enfermedad mental como la depresión implica que su mente no era algo estático y fácil de comprender sino todo lo contrario, que en su cabeza existían abismos y complejidades importantes. Creo que a lo que voy es a que mi viejo (como mi mamá) no vivía para la maldad, no pensaba en esa clave, en ese registro. Si hay algo que quiero aprehender y conservar de mis viejos es eso. Pero además, mi viejo no salía de su lugar social, no esperaba escalar sobre las cabezas de otros. Ya ni siquiera esperaba mejoras para él sino para nosotros, sus hijos.
Me acuerdo que el día en que hice mi entrevista de trabajo y me dijeron que empezaba el lunes siguiente, papá estaba feliz. Siempre repetía que no quería que sus hijos trabajaran en el aserradero o el galpón, a la intemperie, muriéndose de frío en invierno y de calor en verano. Trabajar bajo techo era una especie de paraíso para él. Que su hijo laburara bajo techo era tocar el cielo. A eso me refiero con simpleza, creo.
El tema es que esa felicidad de papá se la debo a alguien que acaba de morir y a quién nunca se lo agradecí. Pensaba hacerlo el día que dejara de trabajar en la clínica (la idea fue siempre que se trataba de un trabajo temporal, para mantenerme cuatro años mientras terminaba mi carrera, pero acá estoy, más de una década después), charlar, llevarle un buen vino de regalo, algo así. Hace un par de meses, cuando le dio un ataque y le descubrieron un tumor, pensé en ir a verlo cuando se mejorara, pero fue en picada demasiado pronto. Las tres últimas veces que lo vi (lo llevé en silla de ruedas hasta la guardia) creo que ni siquiera pudo fijar la vista en mí, que ni siquiera sabía quién o qué era yo. Y ahora ya no habrán más oportunidades.
Una culpa más. Estoy acostumbrado a cargarlas, por errores que cometí o por aciertos que dejé de lado. Ya casi no me pesan. Me las coloco una por vez sobre cada hombro para balancearlas.
No tiene sentido que ahora le agradezca a su familia. Era a él o a nadie.
¿Por qué lo cuelgo en el blog? Porque internet es lo más parecido que tenemos a un dios: está en todos lados y en ninguno, lo contiene todo, lo sabe todo, pero no hace nada para ayudarnos, atesora cosas que tenemos que ir directamente a buscar, sabiendo exactamente lo que buscamos, de otra forma no nos sirve de nada.
Este post es una plegaria que le dirijo a lo más parecido a dios que puedo encontrar.
Thursday, February 05, 2009
Si Freud lo dice...
Teorías
I
Una clínica es un lugar maravilloso para conocer al ser humano. No para conocer a personas individuales sino para tener un conocimiento del ser humano en sí, con todas sus miserias: enfermedades, estados de ánimo alterados (por la felicidad de un nacimiento o la tristeza de una muerte, por ejemplo). Pero, más allá del hecho puntual que los haga llegar a la clínica, lo que más revela del ser humano es la creencia de que, por estar pasando por una enfermedad o acompañando a un enfermo, tienen una suerte de vía libre para la falta de respeto, tienen la posibilidad de gritarle, basurear o incluso golpear a cualquiera que no se comporte para con ellos como creen que deberían hacerlo en esas circunstancias.
Sí, hay gente que puede ponerse irritable a causa de los síntomas de una enfermedad (de la fiebre, el malestar, el dolor franco a veces), pero creo que no me equivoco al decir que las personas que son insoportables, mal educadas, basuras, cuando entran a un hospital o a una clínica, lo son también en su vida real, todos los días del año.
Las situaciones hospitalarias son en cierta medida como el alcohol o las drogas: no modifican lo que la persona sea en su esencia, simplemente lo muestran sin barreras que lo restrinjan o lo sacan a la luz. Eso justifica el uso que hacían de las drogas los shamanes, cuando las drogas eran un sacramento que se utilizaba contadas veces, o a lo mejor una sola vez en la vida, en un momento vital cargado de sentido y no como una forma de recreación o de escapismo vacía: lo que hacía la planta alucinógena (porque no existían drogas sintéticas) era mostrar quién eras, de una vez y para siempre, quién estaba escondido debajo del maquillaje que la costumbre y la cultura, por primitiva que fuera, te había impuesto y habías acatado.
Las drogas mostraban tu verdaderos colores, como las enfermedades.
II
Llevo tiempo intentando no sentir nada hacia le gente, dejándoles ver solamente una máscara de plástico sonriente. Pero a veces no puedo esconder mi humanidad, a veces soy sinceramente amable y a veces las personas me retribuyen esa amabilidad, con un gracias, o un gesto (un caramelo, una galleta, cosas así de mínimas) que me desarman.
Anoche interné a un señor que se llamaba Orlando, como mi viejo, y cuando fui a tomarle los datos (porque no podía acercarse él) me agradeció con esa sencillez, con esa, no buena onda, porque mi viejo no era “buena onda”, pero con esa humildad tan genuina, que cuando volví de la guardia a la recepción estaba casi llorando.
Últimamente me pasa mucho. Al menos una vez por semana. Parece que mientras más querés esconder algo que es parte constitutiva de tu persona, más busca las grietas para salir. Al parecer en algún momento (en mi Edad de Oro, supongo) me importó mucho la gente. Pero ya no quiero que me importe.
Cortázar decía (no tengo la cita exacta, pero creo que es de Rayuela) que un pesimista es siempre un optimista arrepentido, que para detestar sinceramente al mundo tenés que haber creído en él antes con toda tu ilusión y haber sido decepcionado, traicionado.
Está bien, lo mío no es tan dramático. No fui traicionado por el mundo. Simplemente, personas en las que confiaba demasiado me demostraron que confiar no es la salida más inteligente, que estás mejor si no lo hacés. Que involucrarte, preocuparte, ayudar, interesarte y de hecho trabajar por el otro, es una pérdida casi criminal de tiempo que podrías estar ocupando en vos, en mejorar tu propia situación en el mundo, en alcanzar tus propias metas.
Ya no quiero ser más un boludo. Ya no quiero que me importe ninguna otra persona, salvo mi familia y algunos amigos. Pero a veces no puedo evitarlo.
III
Por ahí el tema principal, o la clave para decodificar esas ideas, es que mi evolución como persona me ha llevado hasta ser (al menos por ahora) absolutamente maniqueo. No respecto a dios (no tiene sentido formarte una opinión clara acerca de algo que ni siquiera sabés si existe), sino respecto a la gente.
Para mí es simple: hay gente buena y gente mala. La gente buena trata de actuar bien, pero puede cometer errores que perjudiquen a los demás, ya sea por debilidad o por idiotez. La gente mala vive para hacer el mal, pero puede beneficiar a alguien con sus acciones, de forma premeditada, si es que eso le gana un aliado para hundir a otro o le reporta alguna clase de beneficio. Por logística o por interés, en definitiva. Observando bien sus comportamientos podés deducir, con extremada facilidad y con una tasa de error que tiende a cero, a qué clase de persona pertenece la gente que te rodea o que te cruzás en el camino.
Yo no suelo tener teorías duras. Reviso mis ideas permanentemente. Leí por ahí que se citaba a Lugones diciendo que él no confiaba en nadie que sostuviera la misma idea por más de seis meses. Si se lo mira como signo de diletantismo o de falta de convicción, es algo negativo. Si, en cambio, se lo toma como índice de que las ideas no están esculpidas en mármol y pueden ser cambiadas, modificadas, acercadas a la realidad, es algo muy positivo.
Sea como sea, aún no ha llegado el hecho, el comportamiento o la reflexión, que me haga pensar que está equivocada esta seguridad de que hay dos clases de personas, de que los ángeles y demonios no están en algún limbo metafísico sino acá.
IV
Tal vez también sea relevante, ya que estoy hablando de la relación con los otros y de la verificación de teorías, el hecho de que para mí la confrontación no sirve, siempre que se la vea como un partido en el cual uno tiene que ganar y el otro debe perder. Las ideas no se pueden manejar así, porque lo gracioso de las ideas es que no suele haber ninguna que sea absolutamente errada, sino que todas tiene su parte de verdad, entendiendo como verdad la perfecta adaptación a los hechos reales. O sea, algo reviste una mayor verdad mientras más refleje lo que en realidad pasa. Por eso hay grados de verdad y hay escuelas filosóficas: si la verdad fuera una, sólo habría una forma de ver el mundo a la cual todos acataríamos, porque el ser humano no se regocija en el error, más bien lo acepta como un resultado de su cortedad intelectual o espiritual, pero si a todos nos dieran la Verdad Absoluta (con rabiosas mayúsculas) creo que todos, salvo algún enfermo mental que nunca falta, la abrazaríamos y aceptaríamos con toda la felicidad que cupiese en nuestras almas.
Entonces, las discusiones no son un partido de fútbol, lo que importa no es quién golea a quién, sino que a partir del intercambio de puntos de vista cada uno pueda cotejar sus verdades, ver en qué sectores son fuertes, resistentes, y qué sectores débiles deben o bien ser fortalecidos o bien derribados y sustituidos por ideas nuevas, que se ajusten más a lo real.
Y machaco tanto con lo real porque es muy fácil hacer teorías y teorías encerrado en una habitación pensando que el mundo te odia o no te comprende o no reverencia tu aún desconocida genialidad. Yo de chico era tan pelotudo que hacía precisamente eso. Pero una vez que tenés todo ese andamiaje de ideas, para prevenir que se osifiquen en armoniosos prejuicios sin sentido, plenos de lógica interna pero sin significado alguno, con el mecanismo perfecto y la inutilidad también perfecta de un reloj suizo con todos sus engranajes pero sin manecillas, hay que salir a la calle y patearla y respirar el aire y conocer a la gente y ver si tus teorías valen dos mangos o tenés que tirar todo y empezar de nuevo.
Una clínica es un lugar maravilloso para conocer al ser humano. No para conocer a personas individuales sino para tener un conocimiento del ser humano en sí, con todas sus miserias: enfermedades, estados de ánimo alterados (por la felicidad de un nacimiento o la tristeza de una muerte, por ejemplo). Pero, más allá del hecho puntual que los haga llegar a la clínica, lo que más revela del ser humano es la creencia de que, por estar pasando por una enfermedad o acompañando a un enfermo, tienen una suerte de vía libre para la falta de respeto, tienen la posibilidad de gritarle, basurear o incluso golpear a cualquiera que no se comporte para con ellos como creen que deberían hacerlo en esas circunstancias.
Sí, hay gente que puede ponerse irritable a causa de los síntomas de una enfermedad (de la fiebre, el malestar, el dolor franco a veces), pero creo que no me equivoco al decir que las personas que son insoportables, mal educadas, basuras, cuando entran a un hospital o a una clínica, lo son también en su vida real, todos los días del año.
Las situaciones hospitalarias son en cierta medida como el alcohol o las drogas: no modifican lo que la persona sea en su esencia, simplemente lo muestran sin barreras que lo restrinjan o lo sacan a la luz. Eso justifica el uso que hacían de las drogas los shamanes, cuando las drogas eran un sacramento que se utilizaba contadas veces, o a lo mejor una sola vez en la vida, en un momento vital cargado de sentido y no como una forma de recreación o de escapismo vacía: lo que hacía la planta alucinógena (porque no existían drogas sintéticas) era mostrar quién eras, de una vez y para siempre, quién estaba escondido debajo del maquillaje que la costumbre y la cultura, por primitiva que fuera, te había impuesto y habías acatado.
Las drogas mostraban tu verdaderos colores, como las enfermedades.
II
Llevo tiempo intentando no sentir nada hacia le gente, dejándoles ver solamente una máscara de plástico sonriente. Pero a veces no puedo esconder mi humanidad, a veces soy sinceramente amable y a veces las personas me retribuyen esa amabilidad, con un gracias, o un gesto (un caramelo, una galleta, cosas así de mínimas) que me desarman.
Anoche interné a un señor que se llamaba Orlando, como mi viejo, y cuando fui a tomarle los datos (porque no podía acercarse él) me agradeció con esa sencillez, con esa, no buena onda, porque mi viejo no era “buena onda”, pero con esa humildad tan genuina, que cuando volví de la guardia a la recepción estaba casi llorando.
Últimamente me pasa mucho. Al menos una vez por semana. Parece que mientras más querés esconder algo que es parte constitutiva de tu persona, más busca las grietas para salir. Al parecer en algún momento (en mi Edad de Oro, supongo) me importó mucho la gente. Pero ya no quiero que me importe.
Cortázar decía (no tengo la cita exacta, pero creo que es de Rayuela) que un pesimista es siempre un optimista arrepentido, que para detestar sinceramente al mundo tenés que haber creído en él antes con toda tu ilusión y haber sido decepcionado, traicionado.
Está bien, lo mío no es tan dramático. No fui traicionado por el mundo. Simplemente, personas en las que confiaba demasiado me demostraron que confiar no es la salida más inteligente, que estás mejor si no lo hacés. Que involucrarte, preocuparte, ayudar, interesarte y de hecho trabajar por el otro, es una pérdida casi criminal de tiempo que podrías estar ocupando en vos, en mejorar tu propia situación en el mundo, en alcanzar tus propias metas.
Ya no quiero ser más un boludo. Ya no quiero que me importe ninguna otra persona, salvo mi familia y algunos amigos. Pero a veces no puedo evitarlo.
III
Por ahí el tema principal, o la clave para decodificar esas ideas, es que mi evolución como persona me ha llevado hasta ser (al menos por ahora) absolutamente maniqueo. No respecto a dios (no tiene sentido formarte una opinión clara acerca de algo que ni siquiera sabés si existe), sino respecto a la gente.
Para mí es simple: hay gente buena y gente mala. La gente buena trata de actuar bien, pero puede cometer errores que perjudiquen a los demás, ya sea por debilidad o por idiotez. La gente mala vive para hacer el mal, pero puede beneficiar a alguien con sus acciones, de forma premeditada, si es que eso le gana un aliado para hundir a otro o le reporta alguna clase de beneficio. Por logística o por interés, en definitiva. Observando bien sus comportamientos podés deducir, con extremada facilidad y con una tasa de error que tiende a cero, a qué clase de persona pertenece la gente que te rodea o que te cruzás en el camino.
Yo no suelo tener teorías duras. Reviso mis ideas permanentemente. Leí por ahí que se citaba a Lugones diciendo que él no confiaba en nadie que sostuviera la misma idea por más de seis meses. Si se lo mira como signo de diletantismo o de falta de convicción, es algo negativo. Si, en cambio, se lo toma como índice de que las ideas no están esculpidas en mármol y pueden ser cambiadas, modificadas, acercadas a la realidad, es algo muy positivo.
Sea como sea, aún no ha llegado el hecho, el comportamiento o la reflexión, que me haga pensar que está equivocada esta seguridad de que hay dos clases de personas, de que los ángeles y demonios no están en algún limbo metafísico sino acá.
IV
Tal vez también sea relevante, ya que estoy hablando de la relación con los otros y de la verificación de teorías, el hecho de que para mí la confrontación no sirve, siempre que se la vea como un partido en el cual uno tiene que ganar y el otro debe perder. Las ideas no se pueden manejar así, porque lo gracioso de las ideas es que no suele haber ninguna que sea absolutamente errada, sino que todas tiene su parte de verdad, entendiendo como verdad la perfecta adaptación a los hechos reales. O sea, algo reviste una mayor verdad mientras más refleje lo que en realidad pasa. Por eso hay grados de verdad y hay escuelas filosóficas: si la verdad fuera una, sólo habría una forma de ver el mundo a la cual todos acataríamos, porque el ser humano no se regocija en el error, más bien lo acepta como un resultado de su cortedad intelectual o espiritual, pero si a todos nos dieran la Verdad Absoluta (con rabiosas mayúsculas) creo que todos, salvo algún enfermo mental que nunca falta, la abrazaríamos y aceptaríamos con toda la felicidad que cupiese en nuestras almas.
Entonces, las discusiones no son un partido de fútbol, lo que importa no es quién golea a quién, sino que a partir del intercambio de puntos de vista cada uno pueda cotejar sus verdades, ver en qué sectores son fuertes, resistentes, y qué sectores débiles deben o bien ser fortalecidos o bien derribados y sustituidos por ideas nuevas, que se ajusten más a lo real.
Y machaco tanto con lo real porque es muy fácil hacer teorías y teorías encerrado en una habitación pensando que el mundo te odia o no te comprende o no reverencia tu aún desconocida genialidad. Yo de chico era tan pelotudo que hacía precisamente eso. Pero una vez que tenés todo ese andamiaje de ideas, para prevenir que se osifiquen en armoniosos prejuicios sin sentido, plenos de lógica interna pero sin significado alguno, con el mecanismo perfecto y la inutilidad también perfecta de un reloj suizo con todos sus engranajes pero sin manecillas, hay que salir a la calle y patearla y respirar el aire y conocer a la gente y ver si tus teorías valen dos mangos o tenés que tirar todo y empezar de nuevo.
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