Thursday, April 29, 2010

Ana en el río negro - de Héctor Kalamicoy

Ana en el río negro.

Paramos por las señas y estacionamos en la banquina. En Chichinales, la Policía caminera da indicaciones acerca de cómo superar la etapa del Valle del Río Negro sin contratiempos. Ya pasó el calor, son cerca de las siete de la tarde.
Descansamos bien, no, no tomamos nada, rico el asado en Choele Choel, sí, vimos la capilla de Ceferino.
Tomaron vino y no les interesa la meseta. La muchacha se alegra por la facilidad que demuestran estos dos para fabular coordinadamente.
Sabe que engañan pero no se engañan, quiere terminar el pensamiento y se concentra en la charla de ellos. Se nota cansada. De golpe focaliza lo que dice el oficial moreno en su uniforme azul.
Costó quinientos mil pesos al gobierno de la provincia. Tiene la cabeza tallada en mármol italiano bendecido por el Papa. El resto es de hormigón armado. No alcanzó la plata. Tome un folleto.
Lo atrapa con esfuerzo antes que Tomás o Pablo estiren la mano.
Cinco metros de altura con traje y un peinado formal, veinte toneladas con un rosario y una Biblia. Atrás del muñeco, la estepa, adelante, miles de feligreses. Una función de títeres.
Grandote eh –se admira Ana del folletín midiendo lo que ve- Pero con eso que costó pudieron arreglar la ruta amigo ¿No le parece?
No quiero que se sienta mal -piensa Ana-, pero mucha fe me molesta en este país venido a menos, y con este calor. Comenta después.
Tenes razón, asienten ambos, este país se va adonde siempre fue. En cualquier momento explota y no queda nadie, sólo un hoyo en la tierra y gente llorando.
Ceferino Namuncurá es el santo de la región, si ustedes se encomiendan a él no les va a pasar nada. Aunque la ruta esté llena de peligros no van a salir lastimados. Hace milagros, asegura el oficial. Como si no hubiera escuchado a Ana Laura.
Ponen en marcha el auto, un Volskwagen Weekend.
Se parece al títere ese de mármol del folleto, ¿no Pablo?
Para mí, es el hijo Ana.
El policía se va haciendo chiquito, más pequeño aún en la cabeza que en los pies. Un punto negro en la luneta trasera. Ana piensa que no lo volverá a ver nunca más y le invade una sensación extraña. Pablo vuelve a prender un lucky. La nube de humo se va rápidamente.
Menem lo hizo. Ahí está su Argentina.
No, ¡Qué decís!. Trae desgracias el innombrable.
Ella sube la ventanilla lentamente. La pensadora del coche y la intelectual. La quiero mucho, por eso viajamos. Para no separarnos.
Antes del puesto de caminera y el santo patagónico, pasando Chelforó, el río Negro se ha dejado ver un par de veces a través de mesetas y jarillas. Pablo me señaló al costado de la ruta y tardé en frenar, pero hice marcha atrás y pudimos acercarnos unos cincuenta metros a un ternero tirado al costado de la ruta. Ana no se animó al sol en su estado, pero yo y Pablo caminamos hasta el animal de cuerpo sumido hasta la transparencia bajo el sol. Unos melancólicos buitres se espantan con nuestra llegada. Levantan vuelo y planean en círculos allá arriba.
El mismísimo umbral de la muerte y mi amiga no llega a ver.
Respira dificultosamente y levanta un fino polvo que se le pega en el hocico húmedo. Tiene gusanos en el ombligo, una bola que surge por debajo de la curva de la barriga de pelaje blanco. La tristeza se apodera de mí, pienso en otras cosas que van a pasar y miro si en el auto está mi amiga. El cielo empieza siempre en el suelo y en estas tierras todo parece ir en esa dirección. Cáncer, medicamentos falsificados durante un año, mal.
Puto país, vamos.
¿Lo matamos ya?
No, por ahí se recupera, está Ana adentro, acordate.
Ella sigue ahí, sentada en la sombra del coche, con el cabello lacio de un costado. Su figura delgada de perfil y sin voltear a sus lados, tiesa con el libro en la mano, es una caricatura.
Yo leo como una piraña, me comentó una vez, un pequeño mordisco de dos o tres páginas, vuelvo con el montón, charlo, miro TV y de nuevo vuelvo al libro por otro bocado. Ahora se queda con la vista fija en nuestra dirección.
No nos ve, somos sombras borrosas para ella y ella va convirtiéndose en una sombra para nosotros. Tomas no lo acepta.
Pobre animal ¿en serio no queres matarlo? Dale, Tomás, un tiro y lo sacamos de su estado.
No me contesta y me mira con ese gesto tan suyo. A veces lo entiendo. A veces no, y me dan ganas de fumar cuando no puedo alcanzar lo que piensa o lo que siente.
Desde esta distancia escucha el tiro, ni hablar, vamos, me dice seriamente. No le cuentes por favor. Mientras camina, juro que lo entiendo.
Tenemos en el baúl dos pistolas de tiro deportivo, para concursar en San Martín de los Andes. Pablo se queda con ganas, la cabeza rubia gacha, suspendida, de doctor yudoca.
Por el camino hemos baleado carteles en medio del campo y acosado a tiros a un ágil piche solitario a la salida de Río Colorado. Ana se puso mal por el maltrato al bichito, como siempre le pasaba, y rompió en llanto.
¡Crueles!
Respetaba la vida y yo y Pablo no teníamos argumentos para ese tipo de debate.
Igual el bicho se las ingenió para huir ileso.
Manejá vos Pablo, yo voy a descansar un poco.
Tiene la costumbre de molestar a los que quieren dormir. Le pasa lo mismo que a mí, me da por hablar cuando otro se calla. Yo apoyo la cabeza en el cuerpo delicado y suave de mi gran amiga y le sigo la conversación y la respiración. Entro en el gran paréntesis sin querer.
Dormir es como estar muerto, no podes perderte la vida así. Me da golpecitos en la cara con una revista evangélica que nos dieron en un puente.
Tomás me hace reir cuando finge fastidio al despertarse. Un payaso.
El tráfico es lento en verano porque es otro país Río Negro. Por la estrecha ruta circulan grandes caravanas de vehículos de todas las épocas cargados a no dar más de fruta de la cosecha. Es un tránsito que pone los pelos de punta. Camiones viejísimos sin luces, atiborrados de peras, manzanas y duraznos, colectivos de larga distancia que fastidiados por la lentitud se adelantan jugados, un riesgo latente. Pablo tiene nervios de acero. Va atentamente con el cigarro en la boca y el brazo velludo al viento. Con su barbilla prominente es un héroe extraño al volante.
Ana Laura, papá siempre decía que hay que mandarse y no dudar. Pablo le habla pero se da cuenta que ella está dormida y de que Tomás descansa cuidadosamente en el hombro de ella. Se calla y piensa en el torneo, en las enfermedades que se meten en las uniones más fuertes y en el tiempo que falta para llegar a algún lado. Fuma con el cigarro entre los labios respirando el sopor del asfalto.
El viento repentinamente fresco me despierta, y el viaje lo hicimos porque ella lo pidió y también porque yo quería verla bien una vez más, como hace dos veranos atrás, de La Plata a Neuquén y a San Martín; ahora me mira con esos lentes, que aunque desproporcionados a la cara, le sientan de forma extraña. Hablamos durante la mayor parte del trayecto, fue casi un ajustar viejas faltas, y yo me cuelgo siempre a sus ojos porque es algo que me gustó siempre de ella. Son grandes ojos de iris profundos, repletos de oscuridad, que brindan una sensación de paz reconfortante. Paz y oscuridad, algo que ya tendrá en demasía ¿Qué somos al fin?
El viaje por la ruta veintidós es la carrera de los autos locos. Pasando Ing. Huergo se nos pone delante un pequeño rastrojero con verdura que nos marca el paso a treinta kilómetros por hora. El conductor pedalea a todo pulmón y el camión no avanza. Repentinamente un pollo asoma su cabeza de un cajón y vuelve a esconderse como si no hubiese existido. Una visión.
Pablo pide a gritos que saquen esa carreta de verduras del camino.
Depuren el país, ya. Eso no puede circular por el asfalto.
Ya vamos a llegar, le calma Ana.
Yo ya me pasé adelante y pongo a Los Redonditos en el coche para darle más alegría a un viaje lento, sufrido y caluroso. Entre Mainqué y Huergo el tráfico se libera un poco y tenemos oportunidad de poner a más de cien el auto. Pero pasando Mainqué, a tres de Cervantes, otro puesto de caminera aparece de improviso frente a nosotros, luego del terraplén del puente sobre un canal de riego. La subida nos deja sin perspectiva visual y cuando bajamos la loma, varios policías mueven balizas luminosas en la tarde que cae. Parecen operadores de aeropuerto con balizas improvisadas de luces de emergencia. Alguien había despegado ya del suelo.
Definitivamente, no somos los únicos en perder la visión luego del terraplén y en extraviar la paciencia por el tráfico. Al costado de la ruta y muy debajo de la elevación del asfalto, dos autos descansan allá abajo. Se encontraron de frente. Están machacados los dos justo en sus respectivas delanteras. Uno tiene la gente adentro con vida, por el movimiento a su alrededor, y el otro, no sabemos. Este último, un Ford fiesta, parece comprimido y le falta justo un metro. No parece tener espacio para pasajeros vivos.
Unos metros más allá un camión ha volcado y sus ejes duales todavía giran como ruedas de la fortuna, gigantescas y rústicas. Algunos cajones de madera quebrados sobre el asfalto permanecen llenos de fruta, parecen manzanas. El camión no chocó, quizá venía detrás de algunos de los vehículos. Mi amiga se asoma y se preocupa por lo que ve.
Hay un camionero apoyado en un poste del tendido eléctrico, un hombre gordo ya mayor, que se saca y pone la gorra sin atinar a otra cosa.
Nos detenemos por solidaridad, ya que Pablo es médico. Podemos circular a paso de hombre, pero él tira a la banquina el Volskwagen rojo y dice que ya viene. Va hasta el baúl y saca su maletín. Supongo que el juramento hipocrático. El calor a esa hora de la tarde merma y ella puede bajarse mientras Tomás la asiste. Pablo habla con alguien y ayudado por los Bomberos colocan una mujer herida, que está sobre el pasto, en una camilla consistente en una tabla con una frazada.
Uno de los rescatistas maniobra una pinza hidráulica e intenta sacar de entre los hierros lo que resta de una familia en vacaciones. Curiosos que pasan mirando y una nena asoma un celular por la ventana. Van en un último modelo. Espero que no tengan el mismo destino. Modelos nuevos a más de ciento cincuenta, treinta metros para frenar y caminos de carretas.
Está muerta, confirma Pablo a un bombero viejo. No se preocupen por ella, corten ese asiento para sacar al resto.
Una niña está aplastada en su sillita de viaje, dos años como máximo. El Peugeot 206 se encuentra irreconocible. Al lado de ella yace un muchacho que inconciente tiene la cabeza recostada como escuchando el llanto cortado de la niña.
Ana quiere llegar al coche siniestrado para acariciarle la mano y reconfortarla de algún modo. Le grito a Pablo y el le habla a un policía. Este hace señas, no hay problema, avancen. Ella la calma con su gesto de cariño. Ana y la niña y yo sosteniéndola a ellas. Alguien sostiene al mundo en este preciso momento y lo agita por placer.
Que no se duerma, le advierte Pablo cuando pasa a nuestro lado con unas vendas que saca de algún lado.
Luego de un par de minutos los rescatistas pueden cortar la parte delantera del coche y liberar al padre de familia. Son tres hombres trabajando arduamente con la pinza. Habían pedido ayuda a Gral Roca, pero ahí están, haciendo patria entre frutales y carrocería retorcida. Menos mal que la Policía desvía el tráfico, ya no pasa gente curiosa.
Luego Tomás se entera que hay cuatro voluntarios en la localidad y dos de ellos están con quemaduras por el incendio en un aserradero. El tercero en el sitio del choque es un simple cadete que fue ascendido ocasionalmente con un:
¡Vamos que hay un accidente en la veintidós!
Ahora el paisaje al costado de la ruta parece la radiografía de tórax y cabeza del país. Cosas desperdigadas al costado del camino en un dibujo que evidencia la violencia del impacto. Las maletas abiertas derramándose en el suelo, sombrillas, reposeras y bicicletas son el dibujo extraño de un lugar común en la sociedad que se viene devaluando al punto que la gente sale para morir. Y a veces lo logra.
Esa gente ahí tirada y los curiosos que pasaron, el olor del aceite de los motores y el calor de la tarde. La mano tibia de la niña que respira más tranquila. Ana mira a Pablo trabajar y lo siente lejos. Está descompuesta, pero se siente separada de su cuerpo.
En este caso, la familia que los bomberos quieren despegar del coche iba a Villa el Chocón, según los oficiales y el muchacho que ahora recupera la conciencia.
El padre todavía respira en lo poco que queda del asiento delantero y Pablo ayuda a empacarlo cuidadosamente en una camilla. La ambulancia no se decide a venir.
Cubierto en transpiración, mi amigo presiente el tiempo de la ambulancia. Concentrado profesionalmente en eso que ya había hecho muchas veces aguarda con optimismo la llegada del vehículo y le da confianza ver a sus amigos ayudando a la niña.
Ana necesita una ambulancia también. La ve desmejorada junto a Tomás y la recuerda como había sido un tiempo antes. Es la misma, pero con una parte que ya no está. O que aguarda rebelde para morderle el resto del cuerpo y precipitarla al olvido. Tiene que llegar esta ambulancia. Habla con el bombero viejo y mira la ruta vacía, antes tan agitada. Antes de venir le habían dicho eso y quería estar con nosotros, sus amigos. Acá estamos.
La gente nace y muere.
El hombre en la camilla se mueve en un espasmo y se queda quieto. Pablo le toma el pulso con su mano gruesa y curtida y luego trata de reanimarlo. Después de unos minutos prudenciales, desiste y lo tapa con la lona.
No hay caso. Nadie va a llegar a ninguna parte.
Tomás mira a Pablo y se da cuenta de que tiene necesidad de otro Tomás para sostener al médico que se queda sin pacientes. Esto, de golpe era el colmo. Totalmente rodeado de muerte.
La ambulancia llega al fin y carga a la niña, que tiene las dos piernas rotas, y al chico que es su hermano, con una crisis nerviosa y una cara bastante estropeada. Los bomberos llevan a los otros y los policías se quedan a cuidar el escenario, tomar fotos y manotear lo que se pueda llevar para sus casas. Hay que seguir viviendo.
Pablo queda en acompañarlos en la ambulancia y nosotros en seguirlo por la veintidós hasta Gral. Roca. Acomodo a Ana en el asiento del acompañante lo mejor que puedo y noto que ya no pesa nada. Me da una bronca suprema. ¿De qué sirve viajar? Nos hubiéramos quedado en La Plata tomando mate en una plaza tranquila. Sentados esperando el atardecer debajo de un árbol. En lo que terminamos ahora.
Ana no pronuncia palabra. Cerca de la ciudad a la que vamos simplemente recuesta la cabeza contra el cristal de la puerta. Piensa algo de Ceferino, el santo de cinco metros, y se llama a silencio. Se acuerda del animal que Pablo y Tomás dejaron en la ruta. Ve la catedral de La Plata y se concentra en el sonido del asfalto, el sonido del movimiento. Un largo río negro desplegandose debajo del auto. Pura eternidad.
No, pero los quiero mucho.
Cuando llegamos al hospital Pablo se acerca y confirma lo que sucede.
No llega nadie con vida hoy.
Tiene el cigarrillo en la boca y la ceniza tiembla en la noche oscura que rodea todo. Le da una pitada y lo tira al suelo. Baja la cabeza y me da la espalda, pero no se va. Más alla del hospital, increíblemente se extiende una chacra que despide perfume a manzanas y veneno. El olor del Río Negro.


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A esto se le llama usufructuar la genialidad de otro para darle chapa al blog propio.
Kala dice que hace rato que no escribe. Esperemos que eso cambie pronto.

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Monday, April 26, 2010

Al revés


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El librito número 12 del Corto Maltés que compré, Las helvéticas, me vino al revés. O sea, está todo bien armado, sin errores en las páginas, pero encuadernado al revés. Cuando leo la portada que cabeza abajo. Lo podría haber cambiado, pero por un lado no sé si será solamente el mío o habrán salido todos así de la imprenta y, por otro lado, estar leyendo con la muerte patas arriba me tira una onda media de tarot.

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Wednesday, April 21, 2010

¿Dónde hay un shamán cuando se lo necesita?

No sé qué carajo estudiar. Desde mi pérdida de fe en el sistema educativo estoy a la deriva en lo que a vocación se refiere, y ya me estoy haciendo muy viejo para empezar cosas nuevas, así que si no me apuro se va a pasar mi cuarto de hora.
Sí, quiero ser escritor, pero no hay universidades ni terciarios para eso, y no puedo pasar el resto de mi vida viviendo de noche, durmiendo de mañana y zombie el resto del día. Vivo en un estado de somnolencia permanente y eso me vuelve irritable. Aparte, ahora que tengo amigos (mi hermano se sorprendió gratamente por la cantidad de gente que había en mi último cumpleaños, lo que debe ser una buena señal), me gustaría juntarme a cenar con ellos una par de días a la semana. La vida social es principalmente nocturna, como cualquiera sabe.
Pero no me veo haciendo nada. No me veo como contador o abogado o ingeniero. Aparte son carreras demasiado largas y demandantes para alguien de treinta y dos años con dos hijos y un laburo de ocho horas.
Estudiaría algo por correo, o por internet, o en un terciario semipresencial de esos donde te encajan un cuatrimestre en tres fines de semana y salís con planetas dando vuelta alrededor de la cabeza con en los dibujos de Bugs Bunny. Pero no sé qué me gustaría estudiar. No me veo haciendo otra cosa que mi laburo (el segundo mejor laburo del mundo, según creo) o escribiendo. A lo mejor periodismo. O traductorado de inglés. Pero ¿alguien consigue trabajo de eso? ¿Ya no está como saturado el mercado laboral?
En estos momentos me gustaría clavarme un saque de DMT y que las maquinistas biológicas autotransformables de McKenna me dijeran qué hacer, como hacían los jóvenes de las tribus antiguas bajo la guía del médico-brujo.
Claro que en esa época no debían existir muchas opciones. Lo que las máquinitas dirían sería algo así como “Guerrero. Tu tótem será el primer animal que veas. El que sigue”... “Guerrero. Tu tótem será el primer animal que veas. El que sigue”... “Guerrero. Tu tótem será el primer animal que veas. El que sigue”... y poco más.
Al final decidir siempre es difícil. Y cuando es fácil ya casi no es siquiera una decisión.


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Sunday, April 18, 2010

Las virtudes saltan una generación...


espero que también puedan saltar hacia adelante y hacia el costado, como los caballos en el ajedrez.
¿A qué va eso?
A que las dos personas que más admiro sean probablemente mis hermanos menores. Debería ser al revés, ya sé, pero entiendo que no me admiren ellos a mí porque siempre fui un gil, lo sigo siendo y no se ve, al menos en el futuro cercano, el momento en que deje de serlo.
Lo que más admiro de los dos es la capacidad que han tenido siempre para ser ellos mismos, sin que las presiones de los demás, del qué-dirán o de los grupos en los que han estado los afecten mucho. Claro que a todos nos afectan en cierto modo pero, como en todo, creo, el tema no es el hecho en sí sino las proporciones, y lo que ellos dos han privilegiado siempre es la propia opinión, la fidelidad a lo que son y a lo que quieren y a lo que les gusta.
Por mi parte, yo aprendí tarde y mal que la única verdad absoluta acerca de la personalidad es que no viniste al mundo para que otro te sancione, que te tiene que importar tres carajos lo que opinen los demás (lo que opinen, no lo que sientan, se trata de no ser esclavo de juicios y prejuicios ajenos, no de herir sentimientos porque sí), que el único que está con vos 24 horas al día sos vos mismo y que para los demás es bastante simple: si les cabe como sos se quedan cerca y sino se van a otro lado a hacer su vida piolas sin rencores y acá no ha pasado nada. Y que no se trata de contrariar o escandalizar a los demás de forma premeditada, perversa, patológica, pero tampoco de evitar el escándalo de los mojigatos políticamente correctos si es lo correcto y lo natural en determinada situación.
Damián y Ariadna lo supieron casi desde el momento de nacer. Hicieron de esa forma de actuar su bandera hacia el mundo. Y eso me parece altamente admirable.
Espero que Lucía y Santiago sean como ellos, que se parezcan a ellos más que a mí, que encontré la liberación de muchas boludeces ya pasados los veinte y después de grandes sufrimientos. Espero que para ellos ser libres por dentro sea algo tan natural como respirar, que ni siquiera mis propias expectativas los aten. Y por suerte los veo bastante parecidos a sus respectivos tíos. Incluso gente que no los conoce demasiado comenta que Santi les hace acordar a Damián y que Lucía es igual a Ari de chiquita.
A continuación les dejo dos poemas que escribí acerca de mis hermanos y que van a aparecer en Culpen a los aplausos, el libro de poesía más autopromocionado de la literatura patagónica de los últimos años.
Ahí van:

*

MARIPOSA

Magias en el cabello
magias en la cara
y una mirada de diamante

ya a los nueve años
eras más sabia que yo
llegando a la edad de la mariposa
sé que tu vida es una recta
y apunta al infinito

el mundo late en tu cerebro
con cada ráfaga de sangre

Magias en los labios
magias en las pecas

el tiempo destiñe
cuando brilla en tus ojos una idea

miles de generaciones
han vivido   aprendido
desde Chile hasta Japón
para crearte

atravesás la vida
con ojos asombrados
enormes
de animé
haciendo nota mental de lo que te rodea
creando lo que no era
hasta imaginarlo

como un árbol
cuyas raíces se extienden
hacia más allá de esta vida
nadie creería que el pasado
hace brillar tu frente

Magias en las uñas
magias en el cuello

tu sonrisa es una nova
explotando de luz sin fuego

***

Yo quería ser sacerdote
mi hermano militar

había algo muy mal en casa
obviamente
en la educación de nuestros primeros años
algo que buscaba ahogar a los demás
por dentro y por fuera
en cuerpo y alma
terminar con nuestra libertad y la de quien nos rodeara

miedo a ser libres tal vez
a la experimentación propia y sin las reglas
de algo supremo
o sólo superior
que dicte normas y castigos

dios ordenando mil sentadillas por cada pecado
un cabo midiendo la obediencia en términos morales
todo se mezcla

hemos crecido
involucionando hacia el hombre del carnaval y la feria de esperpentos
dignificando nuestros cuerpos con fermentos divinos y humos sabios
buscando hacia atrás el big-bang   la explosión primigenia
que revele a la cabeza su propia improcedencia
antes de hacerla desaparecer en luz

***


Buen momento


Es un buen momento para coleccionar historietas. El escenario no es el ideal, pero al menos tenemos varias obras en los kioscos a precios accesibles y se trata de material que yo recomendaría sin ninguna duda.
Por un lado La mañana de Neuquén está editando los tomos de Batman en tapa dura que ya publicó Clarín. Yo no los estoy comprando, porque son básicamente lo mismo que mandó desde España Planeta de Agostini hace un par de años, cubren desde Año Uno, Dos y Tres, pasando por Knightfall y hasta Cataclismo. Así que, por un lado, no voy a comprar dos colecciones mellizas por cuestiones económicas, y por otro la edición española me gusta más porque el papel es mejor y los nombres originales se mantienen (nada de Bruno Díaz o boludeces por el estilo). Pero si no tenés esas historias te recomiendo que compres lo que saca La mañana de Neuquén. El papel y la edición son muy buenas y, salvo la traducción de los nombres, no hay nada que criticar. Hay gente a la que no le gusta la tapa dura ni el diseño de portada pero, precisamente, ya es cuestión de gustos.

Por otro lado Clarín está publicando tomos de Spiderman y del Corto Maltés. Las dos también son muy pero muy recomendables.
La primera etapa de Spiderman es más o menos la que sigue a los números que sacó Panini, guionizados por Jean Michael Stracszynski, y el guión es muy bueno. Además están dibujados por Ron Garney (al que pronto lo usaré para resucitar los GAH), Mike Wieringo, Mike Deodato, Joe Quesada, Phil Jimenez, toda gente muy talentosa; y lo mejor (al menos para mí) es que incluyen Civil War, de Mark Millar y Steve McNiven, que ya había leído en digital y pensé que nunca iba a tener en mis manos en papel.
En el tomo 10 cambia todo (los que leen comics ya saben de qué hablo) y también cambia la importancia de las historias: me explico: hasta ahí lo que le pasa al personaje suma, es significativo a nivel de su historia personal y produce verdadera emoción cuando lo leés. De ahí en adelante las historias son simplemente divertidas, nada más. Pero no es poco. O sea, los comics son en primer lugar un medio de entretenimiento, así que el hecho de que te hagan pasar un buen rato leyéndolo, con buenos dibujos y diálogos graciosos, tampoco está mal.
Si les gustan los superhéroes o tienen algo de curiosidad o quieren comprárselo a algún hermano o sobrino, se los recomiendo. En unos meses, cuando Clarín termine la publicación, seguramente La mañana de Neuquén empezará desde el primer número.







La edición del Corto Maltés es un tema. Los libros son chiquitos y no entiendo la cronología que usan para publicarlos. Debería buscar en internet la línea temporal del Corto, pero no me dan ganas.
He leído muchas quejas sobre la edición: aparte del tamaño, dicen que han alterado el orden de las viñetas, que el formato era otro (apaisado, creo) y la verdad, no sé si será cierto (de nuevo, debería bajar de internet una versión original para comprar) pero a veces pareciera como si el ritmo de la narración cambiara o como si cosas que deberían suceder después las leyéramos antes, así que puede ser cierto que hicieron alguna alteración. Igual, antes que quejarme agradezco la publicación porque nunca había visto una revista del Corto Maltés (salvo en la Biblioteca Clarín de la Historieta) y creo que nunca la habría visto a no ser que viajara a Buenos Aires a comprar comics.
Si compran el primer tomo y no les gusta, denle tiempo. Justamente La juventud, el primer libro que publicaron, es (desde mi punto de vista) el más aburrido e intrascendente. El resto mejora mucho y si no te mareás porque aparecen personajes que conocen al Corto desde hace mucho y dos tomos después se encuentran por primera vez, es una buena lectura.
Pratt es un capo dibujando. Es del estilo “más es menos”. Si me apuran, incluso digo que es el tipo que mejor dibuja dibujando mal. A veces sus viñetas son como bocetos con manchas de tinta encima, pero tienen una fascinación especial que las eleva por sobre su aparente pobreza artística. Cualquiera que dibuje puede aprender mucho de Pratt.




Y por último, volvió Superman. De nuevo en forma de sobras enviadas desde España. No es lo mejor, pero zafa. En el primer número hay una historia bastante emotiva que recuenta el origen de Superman y empieza una saga (que ya publicó Sticker Design hace unos años) dibujada por el enorme Iván Reis (otro que va a los GAH de cabeza). El guión no es gran cosa, pero los dibujos de Reis son para enmarcarlos. Jode un poco el formato tomo porque las páginas dobles no se pueden abrir de par en par para ver el dibujo en todo su esplendor, pero creo que es la única tara del formato. En realidad, así como están publicando ahora tanto Planeta de Agostini como Clarín, nos permiten leer mucho material en poco tiempo.

 


Eso es todo por ahora. Si veo más cosas fáciles de conseguir que recomendar, lo van a saber en seguida.

Monday, April 05, 2010

El sábado a la tarde estuve en un ritual pagano

El sábado a la tarde estuve en un ritual pagano. O sea que si conserváramos la mentalidad de hace seiscientos años y alguien de la iglesia católica leyera esto, nos vendrían a buscar a mí y a todos los que participamos para quemarnos vivos, lo que significa que hemos avanzado un poco. Pero, si conserváramos la mentalidad de hace seiscientos años nunca hubiera existido internet, así que no tiene mucho sentido pensar en un mundo así. No existirían la radio, ni la televisión, ni la luz eléctrica, ni los teléfonos, ni las cámaras, ni los aviones, ni la teoría de la relatividad ni ninguna de las demás teorías que dieron sustento a los avances científicos con los que estamos acostumbrados a vivir. O sí existirían, pero serían sólo eso, teorías, dentro de libros arrancados de las manos de sus autores antes de quemarlos, libros escondidos en los subsótanos del Vaticano.

A veces pienso que si hay pruebas de vida en otros planetas o de civilizaciones inteligentes anteriores a la humana que se hayan encontrado en los primeros siglos de la historia, deben estar todas ahí, escondidas. Un día alguien podría hacer volar la Plaza San Pedro y brotaría un geiser de tesoros, de cosas que ni imaginamos.
Pero me fui al carajo.
El tema es que mi sobrina Ámbar cumplió dos añitos y fue algo así como bautizada por su tía (mi hermana Ari) que es algo así como una brujita wicca e hizo un ritual de purificación y la “presentó al universo”, como dijo ella, lo que no es muy distinto a cuando llevamos a Lucía y Santiago (mis dos hijos) a la iglesia cristiana protestante a la que asiste Sandra (su madre) para “presentarla a dios”, o a cuando mis papás me llevaron a una iglesia católica para bautizarme como a todos mis hermanos. Eso también es evolución, supongo. Creo que mientras la religión o la creencia espiritual se va haciendo más verdadera, más ajustada a la “realidad” (tomando esa palabra con pinzas), la divinidad se va haciendo más nebulosa, se va adquiriendo cada vez más la idea de que pensar a “dios”, concebir a “dios” es una empresa condenada al fracaso; y mientras más concreta y humanizada es la divinidad, mientras más se parece a un hombre viejo con barba blanca que nos dice cómo portarnos para no ser castigados por ir contra sus leyes como lo haría un rey medieval, más incorrecta es la religión que se sostiene en ese concepto.
Pero por suerte vamos evolucionando.
Al menos ahora veo al catolicismo como un estadío, como un paso anterior pero necesario. Un par de años atrás las iglesias organizadas me producían solamente rabia intelectual, creía que cualquier persona religiosa, perteneciente a una religión con ritual y libros sagrados (que toman un libro y olvidan que ahí solo puede haber sabiduría y nunca verdad) eran todos una masa amorfa donde radicaba la estupidez en estado puro, concentrado, como una botella abierta de extracto de estupidez. Ya no soy tan extremista. Por suerte yo como persona también voy evolucionando y alejándome de los extremos.
Mi mamá era católica devota hasta que la muerte de mi viejo la cambió, incluso llegó a dar catequesis y, por supuesto, estudió en un colegio de monjas. Mis hermanos y yo leímos de chicos la biblia de atrás para adelante más de una vez. Y pese a todo, gracias a que tuvimos la libertad de elegir lo que más verdadero nos parecía sin que nos obligaran a nada, una es wiccana, el otro cree en Krishna, yo creo en el Todo según lo explica la filosofía hermética y mi otra hermana... la verdad que no sé... pero estoy seguro de que tiene su espiritualidad clara y que no tiene mucho que ver con el catolicismo ni con el protestantismo. Pero lo que nos une respecto a eso es que todos tendemos a “predicar” a través de lo que hacemos: de la literatura, de la música, del teatro, de los títeres, de la pintura, de los comics. De este blog, ya que estamos. Los cuatro creemos que el arte es lo más espiritual que tiene el ser humano y que si algo sabemos de dios es que se trata de un ente que crea y que la forma más segura de estar en sintonía con él es crear. Y a pesar de que no se puede predicar nada de dios salvo su existencia, lo que sí se puede predicar es la cosmovisión que se desprende de la seguridad de que esa divinidad exista, por más que uno no sepa cómo ni por qué ni desde cuándo ni hasta cuándo.
Y no es poco. Una cosmovisión no es para nada poco.
Pero igual me deja pensando el hecho de que la vida da vueltas y de que un pequeño cambio puede trastornar todo, y me pregunto si de haber sido mi vieja de otra forma, de habernos llevado más férreamente por el camino que ella creía correcto, no tendría dos hijos curas y dos hijas monjas misionando por ahí. A ella seguro que la idea la gustaría, pero a nosotros cuatro... no sé.
El ritual en sí fue bastante emotivo, al menos para mí. Y, aunque parezca raro, la otra cosa más emotiva que viví, en cuanto a rito religioso, fue el casamiento de un amigo por la iglesia católica, pero porque en un momento el sacerdote nos pidió a todos que levantáramos las manos y dirigiéramos las palmas abiertas hacia la pareja y pensáramos en las cosas buenas, positivas, que deseábamos para ellos. Y yo justo estaba leyendo a Frazer y pensaba “¡Chabón!, ¡Eso es magia! ¡Eso es imposición de manos, es acumulación y concentración de energía positiva en un punto determinado!”. Y sí. Todo lo que sigue siendo verdadero en las religiones establecidas y anquilosadas no es otra cosa que magia pura, dura y sin atenuantes.
Pero, bueno, es solamente mi opinión.

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Friday, April 02, 2010

Convenciones sociales

Enseñarle a tus hijos a vivir en sociedad es complicado porque para vivir en sociedad la mayoría de las veces tenés que seguir convenciones estúpidas y vacías a las que yo no les suelo dar bolilla y por lo tanto no las puedo enseñar de forma sincera, mis hijos no las pueden aprender por ósmosis, que es la verdadera forma en que los hijos deberían aprender de los padres, por lo que hacen y no por lo que dicen. Pero, como en todo lenguaje, en la etiqueta social hay conductas que deben ser dominadas para enviar el mensaje correcto.
Las últimas semanas tenía problemas con Lucía respecto a saludar, a que había personas que nos conocen a mí y a su madre y que la saludaban con mucho cariño pero, como ella no las conoce y como además es tímida según en qué entorno y según para qué cosas, se quedaba callada y es como que les faltaba el respeto a quien intentaba ser simpático con ella. Yo sé que objetivamente no hay relación alguna entre el respeto y el saludo, pero también sé que no hay razón para hacerle un desaire a personas que tienen un gesto de buena onda con vos y que tampoco hay razón para permitir que mi hija haga eso.
Pero ¿cómo explicárselo? ¿Cómo encarar el tema sin caer en el “qué dirán”? Si hay algo que no quiero, bajo ningún pero ningún punto de vista, es caerle a Lucía con una frase del tipo “¿Qué va a decir tal persona si no la saludás”? Lo que quiero transmitirle y enseñarle es precisamente lo contrario, que le tiene que importar tres carajos lo que piensen los demás mientras ella, en su moral interna formada a conciencia por sí misma, sepa que lo que está haciendo es lo correcto. No podés ser una persona si no tenés tu moral propia y construida por vos mismo, y precisamente lo que te hace ser una persona cabal es haber construido vos mismo y a conciencia tu propia moral. No es una tautología sino que son dos caminos paralelos. Tus valores tienen que depender de vos mismo, no de lo que te diga un libro o de lo que repita un cura o un pastor o de lo que todos hagan automáticamente como si un ser humano se programara igual que una videocasetera. Pero de nuevo, ¿cómo le enseñás eso a una nena de cinco años?
Y la respuesta me la dio ella misma.
Hace unos días salíamos del edificio y una señora la abrió al puerta a Lucía y ella le dijo “gracias” con una sonrisa, entonces la mujer se puso a sonreír y parecía muy contenta. Entonces Lucía me dijo “Viste papá, la señora está feliz porque le dije gracias”. Y ahí le pude explicar que cuando saludás a alguien o le agradecés lo que hace por vos, esa persona se pone contenta, y que está bien provocar que la gente se ponga contenta, sobre todo si no te cuesta nada, si es tan simple como decirles una palabra. Y creo que lo entendió. No se trata de colgar en su cabecita un manual de etiqueta sino de enseñarle que darle un poquito de alegría a los otros es lo correcto, es lo que hace soportable estar acá.

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Monday, March 29, 2010

Se viene Culpen a los aplausos

“Culpen a los aplausos” es poesía en estado puro. En la obra, rondamos el universo poético de Cristian Carrasco que escribe sin pelos en la lengua, contando lo que siente y mediante versos sin concesiones.
Al abrir el libro se nos revela toda una postura poética - una advertencia agregaría - en donde los lectores son prevenidos contra las rimas fáciles como “amor-dolor” o “noche reproche”. “Yo las hice rimar nunca más”, advierte. Amantes de estas rimas, abstenerse.
Los poemas abordan diversas temáticas como la alienación en el trabajo “Me pagan por conservar el orden/vigilar la puerta/reservarme –en nombre de otros-/el derecho de admisión/y permanencia” o la muerte de los sueños con “la trilogía suburbana/la casa el auto/el asadito del domingo”, preguntándose si “cuando en un hijo veas reflejado/lo que no debiste perder/¿vas a sofocarlo en entusiasmos/o enterrarlo bajo envidia?”
Su poesía realiza una encendida defensa de la belleza que “desbarata/con sólo existir/cualquier discurso” y toda una postura ideológica que consiste en “afilar frases-hachas/y cortar la realidad/en pedazos”.
En la obra hay una tensión constante entre el poeta y el hombre que transita por su vida cotidiana, que registra lo que acontece a su alrededor y actúa en consecuencia, dejando versos como latigazos, sentencias ácidas e inapelables sobre nuestro paso por este mundo.
Hay también en la poesía de Cristian un autorretrato formidable que contiene “libros contra las paredes frías y un ropero con mal aliento” y la certeza de no conciliar con un mundo que camina por valores como el dinero, el éxito y la risa fácil. Quizás por eso el poeta se esconde detrás de una máscara y se niega a ser simpático, para no convertirse en una “agradable basura”.
Pero por sobre todo, hay un intento genuino y desesperado para encontrar las palabras exactas “para nombrar lo que percibo”, quizás intuyendo que “tal vez ser escritor no sea un mérito, sino una enfermedad mental, como enamorarse, tener fe o ser optimista”.

Horacio Beascochea


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Eso escribió Horacio acerca de Culpen a los aplausos, mi libro de poesía próximo a publicarse. ¿Cuándo? Es una sorpresa.
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No, en serio. Es una sorpresa porque no tengo ni idea de cuándo va a salir. Pero pronto.
Entre los links están las direcciones del blog de Horacio y de Cartonerita Solar, la editorial artesanal que va a tomar el riesgo de publicar algo mío.

Friday, March 26, 2010

24 de marzo

Voy a tratar de darle un día de franco al enano políticamente correcto y escribir lo que pienso con la total conciencia de que voy a recibir más de una puteada.
En momentos como este me conviene que mi blog no lo lea casi nadie.
Ahí vamos.

*Es claro para mí que los militares no tienen que volver al poder nunca. Esa etapa ya pasó, y no me refiero sólo al país sino a la humanidad completa. Se supone que evolucionamos para mejor y aunque todavía no está del todo comprobado al menos podemos ponernos como meta conciente hacer todo lo posible porque de hecho sí evolucionemos para mejor, sí dejemos de lado comportamientos prehistóricos y medievales y deje de gobernar quien tiene la fuerza de las armas o quien tiene un poder espurio sobre las almas para que gobernemos entre todos buscando el bien común.
*Es claro para mí que hay mucha gente equivocada a la que el proceso le produce lo mismo que una novia a la que no se ve hace mucho tiempo: recuerdan sólo lo positivo, o lo que se imaginaron como positivo. El año pasado me tocó compartir una mesa con una persona de unos cincuenta años que, ante un resumen de noticias que reunía varios asesinatos que se habían cometido en una semana, dijo: “¿Querían democracia? Ahí tienen democracia. Esto con los militares no pasaba”. Identifican la dictadura con el orden y la democracia con el caos. Entonces lo que quieren que regrese y se quede no es el gobierno militar, no son los secuestros ni los campos de concentración: es el orden.
*Es claro para mí que el orden no es un atributo del diablo. Se entiende que los asesinatos y las torturas de la dictadura le hayan dejado pegada un aura de mala palabra, pero parte de la madurez institucional que nos falta como país es darse cuenta de que el orden es necesario, darse cuenta de cosas tan simples como que tu derecho termina donde empieza el derecho del otro, cosas que nuestros papás nos enseñaban de chicos para ayudarnos a ser mejores personas, ayudarnos a limitar el concepto de libertado, a entender que se trata de una libertad en sociedad porque el ser humano es un ser social.
*Es claro para mí que el reclamo de las Madres y Abuelas de Plaza de Mayo es justo, que se debe saber qué pasó con las personas que desaparecieron, que se debe recuperar la identidad de los bebés que fueron apropiados, robados, despojados de su identidad. Es vergonzoso ver a Mariano Grondona decir pelotudeces criminales como “¿Y mi derecho a seguir pensando que soy quien creo que soy?”.
*Es claro para mí que los militares siguen siendo gente de cuidado y que su versión de las cosas se sigue repitiendo. A los veintipocos compartí unos meses el departamento con un chico de dieciocho, hijo de un oficial, con el que tuve un altercado. Yo escuchaba mucho a Los caballeros de la quema en esa época y cuando sacaron Fulanos de nadie me regalaron el compact (ahora se dice cd, ya sé) y la primera vez que lo puse y se escuchó a Iván Noble pedir “un buen cáncer en los huevos / para los Galtieri y para los Massera” el flaco se brotó y empezó con que “Qué hijo de puta” y con que “Quién se creé que es para decir eso” y demás réplicas. Y ahí me di cuenta de que en el seno de sus familias, en sus grupos cercanos, siguen justificando lo que hicieron y transmitiendo esa justificación. Para sus familias son los héroes que trataron de salvar una patria que al final se hundió en el pantano de la democracia, y eso no lo podemos cambiar. Lo único que podemos hacer es vivir lo más civilizadamente posible para demostrarles que el honor y el cumplimiento de la palabra empeñada y el sacrificio por un ideal mayor no son valores que pueda arrogarse solamente un militar con un rifle o un guerrillero con una ametralladora, que la época caballeresca donde los combatientes armados eran la elite espiritual y moral ya pasó, que hoy en día lo que te eleva como persona es ser un ciudadano comprometido con tus pares.
*Es claro para mí también, lamentablemente, que el discurso de las asociaciones de derechos humanos y de las mismas Madres y Abuelas de plaza de mayo es parcial y se contradice. Sólo defienden los derechos de las personas que piensan como ellos y se han aliado con un gobierno que, también, apoya y defiende sólo a quienes comparten sus puntos de vista al cien por ciento y sin la más mínima enmienda. Hace años vi a Hebe de Bonafini alegrarse por los ataques del 11 de septiembre y eso no va. Si estás del lado de la vida, estás del lado de la vida. “Yo merezco todo el respeto y toda la dignidad, y mis enemigos merecen la muerte” es, precisamente, el discurso del enemigo, es el discurso de los megalómanos y los militares, es el discurso de los que destruyen y codician, de los que matan y acaparan. No es un discurso con el que pueda estar de acuerdo. Y puedo conciliar el hecho de estar de acuerdo con lo que exigen pero que no me caiga bien la gente que lo exige.
*Es claro para mí que los crímenes no prescriben. Pero también es claro para mí que, por ejemplo, el pedido de captura del padre de la jueza Sarmiento es un escarmiento político absolutamente típico de los Kirchner. Eso no es ningún argumento a favor del anciano que (como ya se lo ha recalcado hasta el hartazgo) no siempre fue un anciano ni siempre estuvo en una silla de ruedas ni siempre estuvo débil y enfermo y puede que haya sido un sádico hijo de puta. Y si de hecho lo fue, tiene que pagar. Se agradecería que el gobierno cortara con la hipocresía y dijera “¿Vieron?, eso es lo que le pasa a los que se meten con nosotros”, pero supongo que el costo político es prohibitivo.
*Es claro para mí que el estado como estado nunca puede decretar la muerte de uno de los ciudadanos que lo componen y poner a fuerzas de seguridad en el rol de verdugos. Esa es también la lógica que está en la base del rechazo a la pena de muerte y del aborto y, como ya lo dije, si estás del lado de la vida estás del lado de la vida y punto.
*Es claro para mí que parte de la sociedad ha canonizado a los desaparecidos y que no todos merecen esa elevación a la calidad de santo o mártir. No todos buscaban un mundo mejor. A algunos los movía el hambre de destrucción y las ganas de imponer su punto de vista y su idea de lo que debe ser la sociedad a sangre y fuego, lo que los ponía al mismo nivel que el gobierno militar. Algunos estaban en guerra tanto como los grupos de tareas. Algunos justificaron con sus acciones, sus asesinatos, sus secuestros y bombas, la persecución militar. No puedo sentir pena por la muerte de un montonero que estaba en guerra contra el estado de facto y murió en su ley; sí puedo sentir pena por las torturas, violaciones, mutilaciones y demás prácticas sádicas e innecesarias, pero por la muerte en sí no puedo. Los que merecen ser canonizados son los pobres tipos y las pobres mujeres que hacían trabajo social en las villas, ponían sus escuelitas atadas con alambre, juntaban comida para armar comedores, y por eso fueron chupados y asesinados, porque eso sí es trabajar por un mundo mejor, eso sí es salirse de la lógica del enemigo, eso sí es ser mejor que los militares: devolver fuego con fuego es convertirte en más de lo mismo.

A lo mejor solamente soy un boludo que escuchó demasiado a John Lennon, o un zombie con la cabeza lavada por los medios de comunicación demoníacos a los que sólo pocos iluminados son inmunes, pero al menos para mí, hasta que no vea nada que me haga pensar lo contrario, eso es lo que está claro.

 

Tuesday, March 23, 2010

Arjona, dejá de copiarme!!!!

No puede ser. ¿Yo le doy con un palo a Fito Páez y al otro día hacés lo mismo?
Si leés mi blog para robarme ideas, al menos no seas tan obvio.
Gil.

Monday, March 22, 2010

Tiempo al tiempo

¿Han escuchado el nuevo tema de Fito Páez?

¿Cómo un ser humano que escribió Ciudad de pobres corazones, El chico de la tapa, Tumbas de la gloria, Por siete vidas, Religión song, Polaroid de locura ordinaria, puede haber llegado a escribir semejante basura?
La caída de Fito Páez viene desde hace rato. El último buen disco completo que editó fue El amor después del amor (la perfecta combinación entre el rock nacional y el pop melodioso gay que después hizo famoso a Miranda!) si no contamos el disco con Sabina, al cual hay que reconocer que llevó muy por encima de la calidad musical de los discos del español, que pone el énfasis en las letras y no se centra tanto en los arreglos, los coros y esas cosas que suman aunque no parezca… aunque al mismo tiempo lo arruinó con boludeces del calibre del tema Cecilia. Y después de eso, el vacío. Dejando de lado Cadáver exquisito (temazo!!!!!!) no ha vuelto a hacer nada como la gente.
¿Por qué?
¿El talento se disipa con los años? ¿Se gasta?
¿O es el hecho de creérsela?
Una vez escribí por ahí que ser poeta es una enfermedad y el primer paso para curarse de ella es darse cuenta de que se la sufre. Algo así como lo que dicen de las adicciones o los comportamientos destructivos. Hemos visto miles de veces películas, series, donde hacen intervenciones para enfrentar a los afectados con su problema a fin de que lo asuma y lo vaya superando. ¿Y si para algunas personas ser artista es como una enfermedad, y cuando la enfrenta y la aceptan, cuando se convencen de que la padecen, cuando “se la creen”, empiezan a superarla, a dejarla fuera de su personalidad.
Supongo que no pasa en todos los casos, hay artistas que indudablemente mejoran con los años, o al menos se mantienen. Deben ser verdaderos artistas, supongo, los que están en esto por el arte y no por la fama. A estos últimos hace diez años no teníamos como llamarlos, ahora le decimos “mediáticos”.
Pero de Fito Páez no lo entiendo. Empezó con tanta fuerza, con tanta personalidad, con tanto carácter. Y después se diluyó en boludeces, cambió el contenido por la forma, cambio las canciones de rock con letras realistas, vuelo poético y música poderosa por letras banales y arreglitos pop. Y de ahí no se vuelve.

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PD 1: ¿Se nota que detesto el pop?
PD 2: Cuando murió Michael Jackson iba a escribir “Murió el rey del pop. El rock dice ‘jaque mate’”, pero después me saltó el enano políticamente correcto y no lo hice.

Wednesday, February 17, 2010

Umberto Eco es un ladri

...en lo que se refiere a su labor como semiólogo. Ayer terminé de leer dos libros suyos, Seis paseos por los bosques narrativos y Entre mentira e ironía. El otro libro suyo que tengo y no es de ficción lo leí en mis vacaciones 2008/2009 y se llama Cinco escritos morales. Como ya desde el primer acercamiento me pareció un ladri decidí no leer nada más, para no malgastar tiempo y atención en boludeces. Lo que cambió el panorama fue El nombre de la rosa, perfectísima novela que leí el mes pasado y me hizo revalorizar a Eco como escritor y embarcarme en la lectura de los libros que tenía pendientes. Pero mi error fue no darme cuenta de que en algunos casos no es lo mismo escribir ficción que escribir... no sé cómo decirles... ensayos supongo, para ser respetuoso.


De ambos libros en conjunto rescato solamente dos cosas:

*el último apartado de Seis paseos..., donde habla de los Illuminati, los Rosacruces, Los protocolos de los sabios de Sion y cosas por el estilo, aunque negándolas totalmente. Por una extraña pirueta lógica Eco parece dar vuelta el estatuto medieval del texto escrito como si, de la misma forma en que en la Edad Media se sentía que todo lo que estaba escrito era verdad, nos quisiera convencer de que hoy todo lo que está escrito es mentira. O ficción malintencionada, depende de cómo se lo mire.

*Achille Campanile: un escritor cómico (o humorístico) italiano del cual nunca había escuchado hablar y que es muy bueno, a juzgar por los largos ejemplos que Eco coloca en el ensayo dedicado a sus estrategias textuales. Me pareció genial la forma en que la comicidad del texto está enraizada exclusivamente en los juegos de palabras, en el aprovechamiento de los intersticios que deja el lenguaje para las trampas lógicas o en el uso del extrañamiento como herramienta humorística. Voy a tratar de encontrar libros suyos. No creo que vaya a arrepentirme.

Después, puro papel picado y espejitos de colores. Divagaciones estúpidas acerca de las implicaciones ontológicas de que el personaje de una novela histórica viva en una calle que en su época se llamaba de otra forma; más divagaciones estúpidas acerca de por qué un mapa en una historieta del Corto Maltés no coincide con el tiempo y la distancia en que los personajes navegan de una isla a otra. Incluso hay todo un apartado aburridísimo que compara a Cagliostro con Saint-Germain; ¿Cómo hacés que un capítulo acerca de Cagliosotro y Saint-Germain sea aburrido? Debe ser alguna clase de poder mutante.

Pero lo peor es que Eco pierde el punto. Se empantana en comparaciones, evocaciones, entimemas, ingeniosidades, y pierde de vista que lo importante en un texto de ficción no es la concordancia del texto con la realidad ni la posibilidad de existencia de los personajes en la época histórica que debería corresponderles, que lo único importante en un texto de ficción es que genere sentido. A partir de mentiras, de inexactitudes, de faltas de respeto a la ciencia histórica, a la física, a la geografía; no importa. Mientras genere sentido, mientras le diga al lector algo importante a nivel interno, vital, de cosmovisión o de organización de sus valores, va a ser un buen texto... y el resto son tonterías para rellenar páginas cuando te piden un libro de ensayos y te quedás corto.



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PD: de la excelente El nombre de la rosa hablo otro día. Pero si pueden, léanla.

Se terminó el nuevo hobby




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Al final habían 12 modelos de mechas, o eso es lo que conseguí comprar: del 1 al 14 (menos el 9 y 10, que no encontré). Espero que algún día vengan más así, desarmados. Quedan lindos pero, la verdad, cortar las piezas e ir formando el robot y los accesorios, es de las cosas más divertidas que hice estos meses... sí, mi vida es medio un embole... no me había dado cuenta...

Saturday, February 13, 2010

Alan Moore en Warrior

Gracias a Comicsworld, el mejor blog de descarga de comics del mundo, pude bajar todos los números de Warrior, algo así como la Skorpio inglesa de principios de los 80s, donde Alan Moore publicó dos de sus obras maestras: Marvelman y V for Vendetta. Eso ya lo sabía, lo debo haber leído en revistas especializadas en comics mil veces. Pero en lo que no había caído es en que las escribió a las dos AL MISMO TIEMPO y en los comienzos de su carrera, porque antes había publicado tiras en diarios y artículos sobre música, pero estas dos obras, estas dos altísimas obras, fueron sus primeros comics regulares y casi mensuales para la industria editorial inglesa. No sé decir cuántos años tenía, pero por una foto que aparece en el primer número ya era el pelilargo barbudo que todos conocemos y ya tenía ideas esotéricas metidas en la cabeza, en esa cabeza tan genial que pudo escribir no una sino dos genialidades al mismo tiempo. Además en blanco y negro las dos obras lucen más que en sus versiones posteriores coloreadas para DC y First, y los escaneos de páginas amarillentas... es un lujo, genera como nostalgia, esa nostalgia que debería ser imposible de cosas que no viviste pero te gustaría haber vivido y que de tanto conocer te imaginas de una forma extremadamente vívida.
Les dejo unas páginas para que vean.









Saturday, January 16, 2010

Música en blanco y negro con una musa

Mi final de año pasado estuvo signado, musicalmente hablando, por Jack Black, Jack White y Muse.

Sabía que Jack Black tenía una banda llamada Tencious D, lo había leído unos años atrás cuando le compraba todos los meses a un amigo la Rolling Stone, pero nunca había escuchado nada de ellos hasta que alquilé la película Tenacious D – The pick of destiny (o sea, La púa del destino, sea como sea que lo hayan traducido acá) y quedé fascinado sobre todo con el principio. La película empieza como una ópera-rock, con un tema largo donde hay diálogos y cambios de ritmo dependiendo del personaje y la emoción que se describe. Es buenísimo. Si quieren verlo, les pongo el link de youtube.

http://www.youtube.com/watch?v=hvvjiE4AdUI

Ya conocía también la posición ideológica respecto al rock que tiene Jack Black desde que vi Escuela de Rock (una de las pocas comedias que he visto más de una vez) y acá la vuelve a exteriorizar y se parece mucho a la que tengo yo: el rock tiene ética y estética. Eso lo diferencia de los demás estilos surgidos con el tiempo y lo emparenta con el reagge, el único otro género musical actual con una ideología detrás.
Como digresión, no nombro al punk ni al grunge porque por un lado son, para mí al menos, derivados del rock, y porque en realidad lo que tienen no es una ideología sino lo contrario, una negación de la ideología: el punk con su “no future” y el grunge con su mensaje desengañado y nihilista. Decir que nada tiene sentido es una renuncia a encontrarlo, por lo tanto no reviste una ideología sino la negación de la utilidad de buscarlas, es darse por vencido de entrada, anularse como ser espiritual.
Igual, por lo menos el grunge y el punk decían algo, transmitían un mensaje aunque sea un mensaje nihilista, y a partir de él podías construir algo propio ya que no sólo se construye por adhesión sino también por negación, no sólo a partir de aquello con lo que acordamos sino a partir de aquello con lo que estamos totalmente en desacuerdo (y demás dejaron unos discos de puta madre).
El pop, por otro lado, no tiene nada que transmitir, nada con lo que acordar o estar en desacuerdo desde el punto de vista de una cosmovisión (a menos que la guita, la fama y los flashes de los paparazzi puedan tomarse como una cosmovisión, y jodidísimos estaríamos si fuera así), no hay una moral que lo sustente, no hay una ética entre pares, es un vale todo con tal de que al final los adolescentes bailen con lo que surja de la unión entre los arreglos del productor y el carisma y el magnetismo sexual del o la cantante.
Los géneros tipo rap o hip-hop tampoco tienen ética: tienen “códigos” en el sentido tumbero del término, sus cultores más que colegas son cómplices, más que apoyo se ofrecen encubrimiento.
Para simplificar, creo que hoy en día una persona con ética rockera es lo más confiable que podés encontrar. A lo mejor no va a llegar nunca a horario y te va a quedar debiendo guita, pero puedo garantizar que, cuando realmente importe, no te va dejar tirado.
Pero volviendo a Tenacious D: ahí Jack Black es lo más parecido a una versión yanki del gordo Casero si el gordo Casero hiciera solamente rock and roll en joda y no anduviera picoteando por todos los géneros musicales. Los dos integrantes de la banda (y en eso son iguales a los White Stripes) se despachan con unos riffs en guitarras criollas, con algunos arreglos eléctricos, que son una clara parodia/homenaje a los guitar-heroes del rock and roll clásico y moderno. Si te gusta el rock lo tenés que escuchar. Y si entendés inglés te vas a partir de risa con la letras (escuchen Fuck her gently, por favor).

http://www.youtube.com/watch?v=wCUa9jXWn6s

Lo mejor es que es tan básico y tan bueno que te dan ganas de aprender a tocar. Y ese es precisamente el efecto que tuvo en mí cuando lo escuché. Ya conseguí una guitarra y espero poder tomarme un tiempo y encontrar a alguien piola que me tire una punta de cómo empezar (probablemente acompañado de Kala, o “el poeta de la perca”, como le dicen en los blogs porteños). Si consigo tirar un par de riffs voy a cumplir mi principal deseo de año nuevo (aparte de los naturales: salud y bienestar para mi familia, de la que soy hijo y hermano y de la que soy padre y marido) que es subirme a un escenario con mis hermanos, aunque sea a tocar el triángulo... pero si es la guitarra, mejor.


Jack White, por su parte, es un grosso guitarrista que ha llegado más lejos que cualquiera con menos notas, cultivando el minimalismo a rajatabla con los White Stripes. Si tuviera que escribir la cantidad de temas de los White Stripes que figuran entre mis favoritos tendría que transcribir la mitad de su discografía (y conste que mis bandas preferidas con Pixies y Portishead, pero los White Stripes deben estar dentro de las cinco primeras seguro). Pero aparte se ha revelado como una fuerza creativa imparable con dos proyectos paralelos: The raconteurs y The dead Weather. Las tres bandas son más o menos parecidas pero tienen las diferencias suficientes como para construir una personalidad propia. Si tengo que elegir me sigo quedando con los White Stripes (temas como Fell in love whith a girl o Seven nation army ya son parte de la banda sonora de mi vida y si de algo estoy seguro en estas vacaciones es que un cd con un compilado de lo mejor de los White Stripes va a ir sonando de ida y de vuelta a donde sea que termine yendo).

http://www.youtube.com/watch?v=q27BfBkRHbs

http://www.youtube.com/watch?v=6j7huh5Egew

El punteo de bajo de Seven nation army es lo único que me salía más o menos bien en el bajo en el poco tiempo que traté de tocarlo más o menos seriamente (conmigo, las cosas que llevan práctica constante siempre están encabezadas por la frase “más o menos”). Por un lado eso significa que el punteo es fácil, pero lo importante es que aún así no pierde su fuerza ni su belleza. En ese punto me hace acordar al riff de Keith Richards en I can’t get no (satisfaction): son hallazgos, me da la sensación de que son sonidos básicos de la naturaleza que estaban en el aire esperando que alguien los pusiera en una canción. Algunos poemas son así también. Cuando algo es tan simple que la belleza refulge y se mezcla con una especie de pasmo que dice “a mí perfectamente se me podría haber ocurrido” junto con el alivio de que a alguien se le ocurriera y la admiración hacia la persona a la que se le ocurrió, creo que eso es un hallazgo. Y Jack White es un especialista en hallazgos.


La última banda es Muse. En especial su tema Uprising, que traduje para poder entenderlo mejor, y es lo más movilizante que he escuchado en mucho tiempo. En todo el año, creo. En el laburo cada vez que lo escucho termino coreando el estribillo y cantando con un puño alzado como si cantara entre una multitud de personas que pensáramos igual, y eso para mí, que solamente fui a un concierto y me di cuenta de que no son lo mío (al menos no desde abajo del escenario), es significativo.
Ahí les va la traducción:

Ascenso - Muse

La paranoia está en flor
los RRPP van a reasumir las transmisiones
van a tratar de meternos drogas, mantenernos a todos estupidazos
esperando que nunca veamos la verdad alrededor
(así que ¡vamos!)

Otra promesa, otra escena,
otro paquete armado para mantenernos atrapados en la codicia
y todos los cinturones verdes atados alrededor de nuestras mentes
y una interminable cinta adhesiva roja para mantener a la verdad confinada
(así que ¡vamos!)

Ellos no van a forzarnos
ellos van a parar de degradarnos
ellos no van a controlarnos
vamos resultar victoriosos
(así que ¡vamos!)

Intercambiando control mental
vení y dejá que la revolución nos afecte
si podés apretar el interruptor y abrir tu tercer ojo
verás que nunca debimos tener miedo de morir
(así que ¡vamos!)

Levantate y retomá el poder
es hora de que los gatos gordos tengan un ataque cardíaco
vos sabés que su tiempo se está terminando
tenemos que unirnos y ver nuestra bandera ascender
(así que ¡vamos!)

Ellos no van a forzarnos
ellos van a parar de degradarnos
ellos no van a controlarnos
vamos a resultar victoriosos
(así que ¡vamos!)

Ellos no van a forzarnos
ellos van a parar de degradarnos
ellos no van a controlarnos
vamos a resultar victoriosos

http://www.youtube.com/watch?v=w8KQmps-Sog

Leí en un sitio yanki que le echaban en cara a Muse haber escrito una letra política en esta canción. ¿Tan imbéciles pueden ser? Al parece los yankis no reconocerían una letra espiritual ni aunque les mordiera el culo. Ya durante la presidencia de Bush, con el tema de la guerra contra el “eje del mal” y todas las estupideces, me di cuenta (confirmé lo que ya sabía, en realidad) de que en norteamérica las únicas personas que valen la pena, los únicos que piensan por fuera de la caja de consumismo y patrioterismo en que están encerrados son los artistas. Y solamente algunos artistas.
Para mí esta letra es totalmente espiritual y está al nivel de Redemption song de Bob Marley o de cualquier canción de la última etapa de John Lennon, no sé, Across de Universe o Imagine. Para mí es altamente significativo que hablé del tercer ojo o que use la frase “flick the switch”, que es el título de una de las entrevistas más largas y copadas e influyentes (al menos en lo que a mí respecta) a Grant Morrison (que está traducida íntegra en los primeros post de este mísero blog que están leyendo).
Y la alusión a los “gatos gordos” la relaciono con lo que puse en el copete del blog, en las palabras que aparecen arriba del todo. Para mí es así, por más maniqueo y cabeza que suene: o viniste a crear o viniste a destruir o viniste a acaparar. O de última viniste a mirar sin hacer nada, pero ¡chabón! ¡eso ni siquiera es vivir!
Tengo amigos que aseguran que en el asado en que celebraba mis 29 años, en un estado alcoholico importante, improvisé un discurso que terminó conmigo gritando “¡Muerte a los ricos!”. Yo la verdad no me acuerdo. Aparte, yo no puedo desear la muerte de nadie, soy poeta, soy un alma sensible (esto último debe ser leído con la voz lánguida que siempre uso cuando digo tamaña boludez para zafar... y a veces me sirve, depende de a quién se lo largue).
Pero, hablando en serio, no se trata de que odie a los ricos porque sí, ni a todos. No se trata de algo económico-social tampoco. Es más filosófico que eso. Dudo que la gente que solamente piensa en la guita, y está dispuesta a hacer lo que sea para tener cada vez más guita, tenga siquiera la mínima posibilidad de ser una buena persona. A lo máximo que pueden llegar es a ser cajas registradoras bien aceitadas y precisas. Para mí una persona que solamente piensa en la guita está a esto (imagínense que separo el índice y el pulgar unos tres centímetros) de dejar de ser un ser humano.
Tengo dos acotaciones que hacer. Por un lado deberíamos ser ciegos para negar que la plata es necesaria, pero una vez que podés dormir bajo techo y comer caliente dos veces al día, ¿para qué más? Por otro, puede haber buena gente, gente talentosa y creativa y buena persona, que se llene de guita porque es buena en lo suyo y sabe hacérselo pagar, o alguien puede ganarse la lotería o reventar la banca en el casino y ser millonario sin necesidad de pisarle la cabeza a nadie, que es el método predilecto de los que tienen el signo pesos marcado en las pupilas (ahora que lo pienso, mi mujer me pregunta qué manía tengo últimamente de querer ir al casino y tal vez sea eso: que sería la única forma en que podría hacerme rico sin que me remuerda la conciencia... aunque en realidad den ser las mismas posibilidades de que me haga rico escribiendo y publicando... o sea, muy pero muy pocas).
Pero, bueno, creo que el enfrentamiento en este momento es ese, es espiritual, o mejor dicho, es el enfrentamiento entre las personas espirituales y las máquinas que sólo saben hacer “clínk!” cada vez que les cae una moneda en los bolsillos. Es un enfrentamiento no en el sentido de que terminemos haciendo la guerra. Eso es lo que pasó en la época capitalismo versus comunismo y no nos fue muy bien como planeta en ese entonces. El enfrentamiento es por quién termine dominando el mundo.
Grant Morrison decía que para hacer que las cosas cambien había que meterse dentro de los sistemas, que más útil que hacer una manifestación delante de una multimacional que contamina era hacerse presidente de esa multinacional, cambiar sus políticas internas y asegurarse de que dejen de contaminar. Y sí, es más útil, pero mucho más difícil, sobre todo para las personas que no nacimos para presidentes de multinacionales.
Pero algo hay que hacer. Dejar de quejarse. Actuar, a través de las palabras o de las obras artísticas o, por qué no, de la acción política. A mí cada vez me cierra más que mientras dejemos a las cajas registradora a cargo el mundo va a seguir siendo la mierda acaparadora y egoísta que es. Y una vez que te das cuenta ya no te podés hacer el boludo, una vez que te das cuenta lo que siga es enteramente culpa tuya.
Yo no sé si podré meterme en política o algo así, pero si logro componer o escribir o pintar o dibujar algo que le cause a los demás lo mismo que siento cada vez que escucho Uprising, me sentiría mejor. Al menos sabría que gracias a mí otra persona en guerra contra las cajas registradoras se siente menos sola.

Saturday, January 09, 2010

Tengo otro hobby (al menos por un rato)



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En La Anónima hay réplicas chinas de juguetes japoneses muy baratas, así que aproveché y mé compré un par para ver qué tal estaba eso de armar robotitos y me gustó tanto que ya compré siete, pero tengo sólo cinco terminados. Hay diecisiete modelos, así que creo que los compraré todos y los pondré en alguna repisita o algo. Después de eso calculo que el hobby se acabó porque en realidad comprar esos modelos en casas de comics y ese tipo de lugares es bastante caro, y con los comics ya tento un hobby/vicio/colección caro y en los tiempos que corren uno es más que suficiente.
La excusa es que me faltaba coleccionar mechas para ser cien por cierto nerd y mi viejo decía que si vas a hacer algo lo hagas bien o mejor hagas otra cosa, y ya estoy muy acostumbrado a ser un nerd como para empezar algo nuevo.

Mi colección de comics al día de hoy








Tuesday, January 05, 2010

La Divina Comedia


Me estoy embolando de manera descomunal tratando de terminar la Divina Comedia. O al menos de avanzar algo. Es la primera vez que me pasa con un clásico. No sé si lo había comentado acá antes, pero para terminar el único libro de Cohelo que he leído (para poder bardearlo con conocimiento de causa) estuve más de dos semanas, en la época en la que podía leer Rayuela en tres noches. Así que es obvio que la mala literatura me insume un esfuerzo conciente que me cuesta hacer (como todos los esfuerzos concientes, ahora que me doy cuenta... eso significa que soy un vago de porquería y por eso nunca aprendía a tocar la guitarra ni terminé ninguna novela ni doy finales en la universidad... pero bueno, es demasiado autodescubrimiento para las tres de la mañana....).

Como decía, nunca me pasó con los clásicos eso de que me costara tanto leerlos. Por algo son clásicos. Por lo general son excelentes libros. Leo mitología desde los ocho años. Leí las Metamorfosis de Virgilio y las Eddas germánicas en la biblioteca de mi colegio durante casi todos los recreos de la mitad de primer año (eso demuestra también lo antisocial que puedo llegar a ser: mientras mis compañeros estaban en el patio formando lazos personales yo resumía mitología encerrado en la biblioteca.... miércole, con el blog me puedo ahorrar el psicólogo...). El poema de Mío Cid es casi una historieta de Robin Wood: tiene suspenso, violencia, buenos personajes, habla de honor, de venganza; todos los ingredientes de un buen cantar de gesta. Don Quijote es un librazo: profundo, gracioso, con pasajes enteros de pura teoría literaria. La Celestina es para partirse de la risa, además de tener buenas reflexiones acerca de casi todos los temas importantes: el amor, el casamiento, la muerte, la riqueza, la educación de los hijos. Martín Fierro (aunque sea un clásico sólo nacional) también es un libro valiosísimo tanto en lo formal como en el contenido y tiene la extraña cualidad de hacer denuncia social sin herir la trama, es uno de los pocos libros donde las desventuras del personaje, causadas por su misma pertenencia a un estrato social, participan en la historia en lugar de ser sólo resortes argumentales forzados en los cuales articular un discurso contestatario. Así que no sé, esto de que la Divina Comedia me parezca una porquería la verdad que me tiene perplejo.
No es por el lenguaje ni la estructura. Si podés leer español del siglo trece o cuadernavía y disfrutarlo, podés disfrutar cualquier cosa. No es por la mezcla de nociones que nosotros hoy ubicamos en campos totalmente distintos. Incluso eso es precisamente lo más interesante: que Dante ponga en el mismo plano de realidad personajes que para nosotros pertenecen a la religión, la historia, la mitología y la simple ficción literaria genera una sensación especial, genera la identificación con el momento en que el texto fue escrito; uno dice “Sí, eso era el medioevo, mezclar todo bajo la tutela de un dios que se encontraba en el centro de todos los aspectos de la vida del ser humano”. Ver a Mahoma, Odiseo y un enemigo político de Dante arder en la misma fosa es casi divertido por la cosmovisión que delata, y para mí, acostumbrado a las mezclas abigarradas de los comics más fumados, es más placentero todavía. Diría “delicioso”, pero suena medio... (ya saltó el enano homofóbico).
Creo que lo que me produce rechazo es todo el enfrentamiento político que se evidencia en el texto. Porque Dante puede poner personajes bíblicos, filósofos grecolatinos y personajes mitológicos en su infierno para demostrar algo, para usarlos como arquetipos de lo que a su juicio se debe evitar en la vida para ser amados por dios y recompensados después de morir; pero cuando pone en ese mismo plano a enemigos políticos suyos, o a personajes de su época con los que tiene desacuerdos también políticos, es como que todo se embarra. Prefiero mil veces el capítulo final de Adán Buenosayres donde Marechal también hace que su personaje descienda a los infiernos con un guía, pero con la diferencia de que denuncia males sociológicos o económico-sociales antes que políticos. Aparte no carga las tintas porque a los mismos personajes que vemos en los capítulos anteriores como amigos y compañeros de correrías del protagonista, como colegas intelectuales o posibles amores, los vemos al final en todas sus miserias, demostrando que no sólo nuestros enemigos tienen cosas que cambiar sino también las personas cercanas a nosotros, hasta las más queridas, y nosotros mismos también, porque hasta la malsana imaginación del mismísimo Adán Buenosayres es denunciada en ese infierno porteño. Marechal tira abajo la dicotomía: no son ellos contra nosotros... somos todos.
Dante recarga las tintas de un modo con el cual es imposible identificarse. Destila odio. Leer algunos pasajes de la Divina Comedia es como ver un reportaje en el Canal 26 a la gorda Carrió, y eso no puede ser estéticamente bueno.
Ya lo dijo (de nuevo) Marechal, y cito mal y de memoria: Lo metafísico es más importante que el arte y el arte es más importante que lo político. El arte puede ponerse al servicio de lo metafísico porque así se eleva, entrando en contacto con algo superior, pero no debe ponerse al servicio de lo político porque de esa forma solamente desciende de categoría. Obvio que hay que hacer unas mínimas rectificaciones (lo político puede figurar en una obra mientras no la acapare, mientras no la convierta en panfleto), pero por ahí van los tiros, creo yo.

Actualización para atrás

Como primera macana del año, quise cambiar la plantilla del blog para ver si solucionaba algunas fallas y terminé borrando todas las mejoras, los links a otros blogs y páginas y cosas así. De a poco las voy a ir resubiendo. Si a alguien le interesa que lo linkee, bienvenido sea.

De paso, a ver si me pueden dar una mano: lo que quería hacer era recuperar el botón que debería haber al final de la página que dice “Entradas antiguas” o algo así. Sé que en su momento el blog lo tuvo, pero no sé si yo lo borré o qué, y no sé cómo recuperarlo.
Otra cosa que quisiera tener es la opción de entrar a los posts con las mismas etiquetas. He visto que otros blogs la tienen y sería bastante cómodo, así si alguien quiere leer poesía aprieta en la etiqueta de poesía, si alguien quiere ver dibujos copados aprieta en la etiqueta de dibujantes, si alguien quiere leer las boludeces que escribo (¿alguien quiere leer las boludeces que escribo?... altamente improbable pero no imposible, como dirían en la Guía del Autoestopista Galáctico) aprieta en la etiqueta CFC y listo.
Si alguien me puede dar una mano, bienvenido sea también.