Saturday, January 20, 2007

Editorial fallida - CFC

EDITORIAL: ABRIR EL JUEGO

Si tuviéramos que definir el espíritu de esta revista, sería ese: abrir el juego.
Las líneas de pensamiento se han multiplicado y especializado a un ritmo cada vez mayor desde que nuestra cultura occidental salió de la Edad Media, desde que ganamos el derecho a elegir la manera en que vamos a conformar nuestras cabezas, desde que nuestra propia elección decide y nuestra conciencia juzga. Contando con que tengamos a mano la oportunidad y los materiales con los cuales construir tanto la capacidad de elegir como la de autoevaluarnos.
Pero, desde que la interactividad se ha expandido, las redes de ideas se han visto modificadas. Ya no hay una pirámide de información sino un tejido de relaciones interconectadas de la cual cualquiera puede participar mientras tenga la oportunidad de acceder a los medios de comunicación con un mensaje para compartir.
Lo que restringe hoy nuestras opciones de construcción personal es lo que llega a nuestras manos, pasando el filtro de las instituciones cuyo poder reside en hacernos creer lo que les conviene y, en pos de ese direccionamiento de las mentes, manipulan el control de volumen de las ideas: eligen qué voces resaltar y cuáles enterrar bajo el silencio del karaoke... olvidándose de que permanecen la armonía, los rasgos de resonancia que nos indican que algo había que ha sido quitado.
Armonía. Resonancia.
Mucho material que circula por ahí en revistas de baja tirada, en sitios de Internet semiocultos es interesante, fortalece y nutre, porque así como la información es poder, el conocimiento es alimento. Muchas cabezas brillantes envían sus ideas a través de los medios de comunicación cada vez más abiertos. Cuando estas ideas resuenan con las nuestras, entendemos que esas personas podrían ser elevados por nosotros a la categoría de pensadores, pero asimismo cabe la posibilidad de que los “sabios” del pasado sean pares, personas cuyas ideas podían haber resonado con las nuestras de haber vivido en la misma época.
Esta perspectiva es esperanzadora porque nos permite colocarnos a ambos lados de la ecuación: podemos recibir y emitir mensajes, enriquecer la melodía, transformarla en una fuga. En este presente en el cual las distancias hay sido abolidas por la presencia virtual y tecnológica, el sentimiento de soledad puede ser el un mal condenado a desaparecer. Y monopolizar la información, negar a otros la posibilidad de encuentro con la resonancia, el único pecado imperdonable.
Por eso abrimos el juego.
Esto que publicamos es lo que hemos encontrado en nuestra búsqueda de materiales con los cuales construirnos. Compartirlo es la única opción leal que se nos presenta frente a los demás, y una forma de contribuir a la cadena, de sumar voces al coro que, lento pero seguro, debe formarse.
Esperamos el feedback, el resultado de las búsquedas propias que cada uno de ustedes lleva ya a cabo, por caminos tal vez muy alejados de los nuestros.
Muchas gracias por leer lo que sigue.

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Esta es la primera editorial de otro proyecto fallido de revista, Código de Barras. Digo otro porque desde que llegué a Neuquen para recibirme de Profesor de Literatura (cosa que por supuesto, tampoco hice) he tratado varias veces de poner en movimiento una revista cultural. Nunca pude por varias razones: falta de financiamiento sobre todo, pero también incide el hecho de que las personas creativas solemos ser poco afectas a las fechas de entrega y la organización en general. Y además yo soy demasiado disperso, un diletante casi. Sé (o creo saber) que lo mío es el arte, pero no puedo decidir cuál de todos. Por eso el subtítulo del blog es “Literatura, Historietas, Etc.”, con énfasis en el “Etc”. Me cuesta demasiado centrarme en una sola cosa. En ese sentido envidio un poco a la gente que puede parcializar sus intereses, la famosa especialización empobrecedora del sistema de producción capitalista y la división de campos de estudio en lo intelectual.
Pero volviendo a la revista, se suponía que iban a ser 24 números monográficos, centrados en algún tema. Uno ya estaba terminado y el segundo por la mitad cuando nos resignamos a que nunca verían la luz. El texto de Alan Moore “Qué es la realidad?”, el primero que posteé en el blog, era el primero de la revista también.De a poco voy a sacarme las ganas de ver esos textos publicados, aunque sea en el ciberespacio. No es mi intención denigrar la publicación digital pero yo soy de la generación del papel impreso, no hay caso.

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